Tesla desarrolla una batería de coche con una vida útil de más de un millón de kilómetros

Elon Musk cumpliría así su promesa de fabricar coches capaces de durar 6.000 ciclos de carga

por Ismael Marinero Medina /


A Elon Musk, CEO de Tesla, SpaceX y Neuralink, le encanta pronosticar cómo será el mundo en las próximas décadas. Sus dotes premonitorias, plagadas de visiones futuristas sobre la llegada del hombre a Marte o los peligros de la Inteligencia Artificial, tienen algo de fanfarronería, pero también de eficaz estrategia de márketing. Desde hace años, Musk lleva hablando de superar la barrera del millón de millas (1.600.000 kilómetros) como el objetivo a cumplir por los coches que fabrica Tesla y eso, según parece, está más cerca que nunca de ser cierto. Jeff Danh, académico de la Universidad de Dalhousie en Canadá y director del grupo de investigación de baterías de Tesla, ha demostrado que la predicción de Musk ya es posible.

Tesla

Los próximos modelos de Tesla incluirán baterías más duraderas y resistentes (Unsplash).

En un artículo publicado en el Journal of the Electrochemical Society, Dahn y su equipo detallan las pruebas realizadas durante tres años con un nuevo tipo de batería de ion-litio, más resistente y duradera. "Concluimos que las baterías de este tipo deberían ser capaces de alimentar un vehículo eléctrico durante más de 1,6 millones de kilómetros y durar al menos dos décadas con la capacidad intacta de almacenar energía de la red", señalan Dahn y sus coautores.

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Estas baterías de larga duración, que se podrían recargar hasta 6.000 veces de forma fiable, serían especialmente útiles para los vehículos que viajan mucho más que el coche del conductor medio, como los camiones y los taxis. También existe la posibilidad de que devuelvan la energía no utilizada a la red, de manera que los vehículos eléctricos se conviertan en formas móviles de almacenamiento de energía.

De llevarse a cabo su construcción y su implementación en los nuevos modelos de Tesla, supondría una duración de dos a tres veces superior a la de las actuales baterías del Model 3. Las pruebas han incluido diferentes condiciones y ciclos, con resultados sorprendentes. Incluso a una temperatura de 40 grados, las células permiten 4.000 ciclos de carga sin deteriorarse.

Los cálculos indican que, en un futuro en el que la movilidad estará dominada por flotas de robotaxis autónomos y vehículos eléctricos compartidos, el coste por kilómetro va a ser muy inferior al actual, lo que aumentaría considerablemente la rentabilidad a la hora de adquirir un coche de estas características.

Posicionarse a la vanguardia de la tecnología de las baterías es, además, una gran ventaja comercial para Tesla, clave en su estrategia de futuro. La compañía ya vende baterías para el almacenamiento de energía renovable y, actualmente, está construyendo su tercera Gigafábrica en Shanghai, que se unirá a las actuales instalaciones de Nueva York y Nevada.

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De hecho, algunos de sus rivales lo ven más como un fabricante de baterías que de coches, pero, al menos de momento, es Panasonic quien proporciona las células que se ensamblan en las baterías de los coches Tesla. Con investigaciones como las de Jeff Dahn, la empresa de Elon Musk podría estar dando pasos fundamentales hacia el control de todo el proceso de fabricación, lo que abarataría los costes y aumentaría la producción.

¿Cuál sería el principal obstáculo para los objetivos de Tesla y otros fabricantes de coches eléctricos? La lentitud con la que en muchos países se está implantando la infraestructura de carga, a la que todavía le falta un largo camino por recorrer para aprovechar todas las posibilidades que podrían deparar la próxima generación de baterías. ¿De qué sirve una batería que puede durar un millón de millas si no puedes encontrar un lugar donde cargarla?