Gears 5, la apuesta de Xbox One para arrasar este otoño

La franquicia de Microsoft vuelve por todo lo alto con una quinta entrega repleta de novedades

por Ismael Marinero Medina /


Desde la aparición del primer Gears of War, allá por 2006, la guerra por el dominio del planeta Sera entre los humanos y los Locust ha sido junto con Halo uno de los buques insignia de las consolas de Microsoft, primero en XBox 360 y, desde la cuarta entrega (quinta, si contamos la precuela Judgement), en la XBox One y PC. Si las primeras secuelas aportaron algunas mejoras en el control, más armas y nuevos mapas para las partidas multijugador, estas últimas iteraciones del videojuego lo han elevado a un nuevo nivel. Eso sí, la esencia permanece, y Gears nunca ha dejado de ser un frenético juego de tiros y acción en tercera persona en el que dominar las coberturas es crucial para mantenerse con vida.

Gears 5

Kait Díaz es la protagonista de la campaña, en la que el robot Jack tiene un papel fundamental (The Coalition/Microsoft).

Gears 5 se arriesga, bastante más allá de quitar lo de "of War" del título. Hay cambios estructurales que lo convierten, probablemente, en el juego más grande de la historia de Gears, en más de un sentido. La historia de la campaña, algo más larga y ambiciosa que la anterior, gira en torno a Kait Díaz, promovida de compañero en Gears 4 a primera protagonista femenina de la serie (con Marcus Fenix asumiendo un rol secundario por segunda vez consecutiva).

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Lo primero es pasar el preceptivo tutorial, un campo de entrenamiento para aprender lo básico, por si alguien se pone por primera vez a los mandos de estos soldados hipertrofiados y armados hasta los dientes. Nada más empezar el Acto I de la campaña principal, varias cosas quedan claras: la dificultad ha aumentado considerablemente, la lucha cuerpo a cuerpo es clave, la munición escasea y el daño que son capaces de soportar los personajes ha disminuido en la misma proporción. También hay pequeños cambios de control y niveles en los que, lo que antes era un recorrido unidireccional por pasillos estrechos y con un objetivo claro, se ha convertido en una especie de mundo abierto, en el que puedes cumplir misiones secundarias y explorar paisajes helados para encontrar objetos coleccionables y mejoras.

La otra gran novedad es la presencia de Jack, un robot (elegible también en campañas cooperativas de hasta tres jugadores) que puedes ir mejorando gracias a las piezas diseminadas por los mapas, y que ayudará a tu equipo a acabar con los Locust. Es una manera de ampliar tus opciones tácticas, equipando a Jack, por ejemplo, con un dispositivo de ocultación que te permitirá acercarte sigilosamente a un enemigo  o proporcionándote mejoras de salud. A medida que la campaña avanza y se pone más difícil, desplegar estas habilidades sabiamente puede marcar la diferencia entre la victoria y la derrota.

Como viene siendo habitual, la campaña es sólo uno de los modos del juego, probablemente el que menos horas de entretenimiento puede proporcionar. Porque lo que de verdad buscan los jugadores veteranos del Gears son desafíos como los que supone el modo Horda. Aquí, tu equipo debe sobrevivir a sucesivas oleadas de enemigos, cada vez más fuertes y numerosos, mientras aseguras tu posición con todo tipo de estructuras defensivas. En esta entrega es muy importante el personaje que elijamos, porque cada uno tiene armamento y habilidades específicas.

El nuevo modo Escape, por su parte, te mete de lleno en la boca del lobo, sin apenas armas ni munición, para que busques una salida a la desesperada junto a otros dos jugadores en el menor tiempo posible. Lo más novedoso es su constructor de mapas, todavía en fase beta, para diseñar y compartir tus propios niveles o jugar a los que han construido otros jugadores. Como Super Mario Maker, pero con metralletas, motosierras y la adrenalina por las nubes.

Lo que siempre ha funcionado como un reloj en la franquicia, y vuelve a hacerlo aquí, es Enfrentamiento. Las partidas multijugador de dos equipos de cinco jugadores siguen siendo adictivas a más no poder, además de muy bien equilibradas gracias al matchmaking para no caer en la frustración de perder una y otra vez.

En un tiempo en el que el streaming asoma la patita, géneros como el Auto Battle se convierten en fenómenos de masas y los juegos para móviles mandan en cuanto a facturación, Gears 5 es todo un despliegue de gráficos de última generación y mecánicas de juego depuradas que nos reconcilia con la saga y la propulsa hacia nuevos horizontes.