La emotiva historia de una familia única sobre la que se posan todas las miradas

A la madre del clan la han llegado a acusar de secuestrar a su propio hijo por ser de razas diferentes

por Tu otro diario /


Keia Jones-Baldwin tenía una hija, Zariyah (de 15 años), de una relación anterior cuando se casó con su esposo, Richardo. Ambos deseaban tener más hijos, pero después de años intentándolo y tras varios abortos espontáneos, se sentían emocionalmente agotados, así que decidieron no continuar. Se plantearon la adopción y, en pocos años, se han convertido en familia numerosa y multiracial. La pareja y Zariyah son de raza negra, dos de sus hijos adoptivos son mulatos y el más pequeño de ellos, es blanco.

Princeton, Ayden, Zariyah y Karleigh Jones-Baldwin

Princeton, Ayden, Zariyah y Karleigh (de izquierda a derecha) son los cuatro hijos de los Jones-Baldwin (Keia Jones-Baldwin)

El primero en llegar a sus vidas fue Ayden, que ahora tiene 8 años. Lo recibieron en 2015 en régimen de acogida. En 2016 abrieron las puertas de su hogar a Karleigh, de 16 años, una amiga del colegio de Zariyah cuya madre pasaba por una mala racha y se quedó sin hogar. Acabaron adoptándola poco después y, un año más tarde, también se convirtieron en los padres legales de Ayden.

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El pequeño provenía de una familia sumida en el consumo de estupefacientes y en su corta vida ya había pasado por ocho hogares de acogida diferentes. Con los Jones-Baldwin, ha encontrado la estabilidad y el amor que necesitaba: "Ayden es brillante, es el chico más inteligente que conozco", comenta, orgullosa, Keia en el programa de televisión estadounidense 'Good Morning America'. "Es el niño de mamá".

Familia Jones-Baldwin

Keia y Richardo Jones-Baldwin, con sus cuatro hijos (Keia Jones-Baldwin)

Después, en julio de 2017, Keia recibió una llamada del centro de acogida donde conocieron a Ayden. Le preguntaron si quería conocer a un recién nacido que se llamaba Princeton y que necesitaba un hogar y si estaba dispuesta a hacer 'piel con piel' con él durante sus primeras horas de vida. "Lo puse en mi pecho por primera vez y ya nunca quise soltarlo", comenta. El pasado mes de agosto, dos años después de aquel 'piel con piel', han formalizado oficialmente la adopción. Un feliz momento para todos que ella compartió en sus redes sociales.

 

"Lloro solo de pensar en él”, confiesa Keia. "Creo que lo más importante que trajo a nuestra familia es una conexión más profunda sobre cómo amar sin ver el color". Se refiere a que son de razas diferentes. El pequeño es blanco y ella y su esposo, negros.

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Esa diferencia, que para ellos y el resto de la familia es anecdótica, les ha supuesto más de un quebradero de cabeza. "Recibimos muchas miradas", dice la matriarca del clan. "Con frecuencia me preguntan si soy la niñera de Princeton". Incluso, en alguna ocasión les han acusado de haber secuestrado al pequeño y verse obligados a presentar toda la documentación que acredita que son sus padres de acogida.

Lejos de sentirse mal por falsas acusaciones tan graves, Keia ha creado la plataforma 'Raising Cultures', donde comparte vídeos y fotos de su familia, con el objetivo de eliminar prejuicios y fomentar la multiculturalidad.