La desgarradora reflexión de un padre adicto al trabajo tras la muerte de su hijo de 8 años

'Abraza a tus hijos' o 'no trabajes hasta tarde' son algunos de los consejos de J.R. Storment en su conmovedora carta

por Tu otro diario /


"Es más tarde de lo que imaginas". Es el elocuente título de la carta en la que J.R. Storment, un empresario de Portland, en Oregon (EEUU), da a conocer su triste historia: cómo tras ocho años de dedicación absoluta a su trabajo y sin cogerse más de una semana de vacaciones, su hijo Wiley, de ocho años, falleció de forma repentina y él se preguntó qué había estado haciendo con su vida. Un aviso a navegantes para buscar un equilibrio entre el trabajo y la familia, para que seamos todos concientes de que la vida es una oportunidad única que hay que aprovechar. 

J.R. Storment junto con su familia

El padre junto con su familia en una foto que ha compartido (J.R. Storment)

Cuenta Storment que la fundación de su empresa, Apptio Cloudability, coincidió con el nacimiento de sus dos hijos gemelos, Wiley y Oliver, y su actividad profesional comenzó absorberle prácticamente todo el tiempo. El pasado mes de agosto estaba en una reunión en su empresa, que se acababa de vender, compartiendo precisamente este dato cuando sonó el teléfono. Era su mujer. Tenían el pacto de que siempre atenderían las llamadas, así que salió de la sala en la que se encontraba y descolgó. "¿Qué pasa?". "J. R., Wiley está muerto", respondió su esposa con crudeza.

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"Lo siguiente que recuerdo es salir disparado por la puerta principal de la oficina con las llaves del coche en la mano, corriendo como un loco por la calle y murmurando 'mierda, mierda, mierda'. A mitad de camino descubrí que había olvidado la llave del garaje". Al final fue un compañero de trabajo quien le llevó a su casa, donde se encontró una escena que difícilmente olvidará: varios vehículos de emergencia a la entrada y, dentro, media docena de policías entrando y saliendo de la habitación de sus hijos. 

"Pasaron dos horas y media antes de que me dejaran ver a mi hijo", cuenta desgarrado. "Cuando el médico forense finalmente terminó su trabajo, se nos permitió entrar a la habitación. Una calma espeluznante me invadió. Me acosté junto a mi hijo en la cama, le cogí la mano y tan solo acertaba a repetir: "¿Qué pasó, amigo? ¿Qué pasó?"

 Diario (J.R. Storment)

Imagen del diario del pequeño Wiley (J.R. Storment).

Wiley padecía una epilepsia benigna. Una dolencia que no esperaban de ningún modo que terminase de esta trágica manera, puesto que normalmente desaparece en la adolescencia y los casos de muerte son extremadamente raros. Así se lo habían dicho los médicos cuando lo diagnosticaron. Storment hace un repaso de los sueños truncados de su hijo, que quería fundar una empresa o una galería de arte, dependiendo del día. Incluso, a pesar de su corta edad, decía ya que se iba a casar y hasta había una chica que le gustaba. También se consuela pensando en todo lo que sí pudo hacer, como visitar una decena de países, sus amigos, los cómics que dibujaba obsesivamente. Devastado por el dolor, el padre lamenta no haber pasado más tiempo junto a él, no haberle visto hacer más cosas

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"Muchos me han preguntado qué pueden hacer para ayudar. Abraza a tus hijos. No trabajes hasta tarde. Te arrepentirás de muchas de las cosas en las que inviertes tiempo cuando ya no lo tengas. Seguro que tienes programadas muchas reuniones cara a cara con gente con la que trabajas. ¿Tienes a tus hijos en la agenda? Si hay alguna lección que sacar de todo esto es recordar a los demás (y a mí mismo) que no hay que perderse las cosas que más importan"· De momento, no se ha reincorporado al trabajo y se está tomando un tiempo para asumir todo lo que ha sucedido y pasar todas las horas posibles junto a su otro hijo, Oliver.