Ana Julia Quezada, entre lágrimas: 'No quería matar a Gabriel, solo quería que se callara'

Su declaración se produce en la segunda jornada del juicio y, tras ella, testificarán los padres del pequeño a puerta cerrada

por Tu otro diario /


Nada más sentarse ante el tribunal, Ana Julia Quezada, autora confesa del crimen del pequeño Gabriel, ha roto a llorar. Y, en los primeros compases de su declaración, se ha declarado inocente de asesinato, un cargo que podrían llevarla a ser condenada a prisión permanente revisable. Sin embargo, sí ha admitido haber "dado muerte" al niño, a preguntas de la fiscal, Elena Fernández Lora, algo que no se contradice con su versión, ya que siempre ha mantenido que todo fue accidental: "No quería matarle, solo quería que se callara". Ha asegurado que el niño la estaba insultando y perdió el control. Y ha pedido perdón a los padres por todo el daño causado en un testimonio jalonado de sollozos, lágrimas y momentos de gran dureza.

Ana Julia Quezada declaración

Ana Julia Quezada, durante su comparecencia (Captura de pantalla de Antena 3).

Más tarde, la acusada ha detallado cómo comenzó su relación con Ángel Cruz, el padre de Gabriel, cómo se llevaba con el niño, al que ha dicho que recogía del colegio los martes porque su padre trabajaba, y cómo era también su trato con Patricia Ramírez, la exmujer de Ángel. En algunos momentos, interrumpía su relato para llorar, tapándose la cara con las manos. Esto ha provocado que la fiscal haya interrumpido sus preguntas y le haya pedido a Ana Julia que se serenase y que tomase un poco de agua para poder continuar.

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Uno de esos instantes ha sido cuando se le ha hecho escuchar una grabación en la que, en una llamada telefónica con un amigo que se produjo en los días en que se le buscaba, insultaba de forma muy grosera a Patricia Ramírez, a la que califica de "mala persona" y le decía que no era de extrañar que "mucha gente la odie". La fiscal le ha preguntado si reconoce ser ella la mujer de la grabación y Ana Julia ha respondido afirmativamente y ha roto ha llorar de forma desconosolada.

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En cuanto al día en que ocurrieron los hechos, ha explicado cómo después de comer Gabriel le dijo a su abuela que se iba a jugar a casa de unos primos que está a menos de cien metros de la casa familiar. Poco después, él salió de casa y Ana Julia hizo lo mismo poco después. Ella sostiene que le ofreció subir al coche -no le engañó ni le hizo montarse a la fuerza, según ella- y llevarle con ella a la casa de Rodalquilar, y que el niño accedió. Una vez en la finca, ella entró en la vivienda y Gabriel, según ella, entró con un hacha. Entonces le pidió que la dejase, que podía hacerse daño.

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"El niño empezó a gritarme: 'Tú no me mandas, tú no eres mi madre (...), tú eres negra, tienes la nariz fea, quiero que mi padre se case con mi madre, quiero que te vayas a tu país', me decía. Solo tengo claro que le puse la mano en la boca para que se callara, yo estaba muy nerviosa, no quería matar al niño, no quería matar al niño", ha reiterado varias veces, de nuevo llorando. No ha dado más detalles sobre ese momento porque dice que no recuerda bien.

Tras haber matado al niño,  "le puse la mano en el pecho, no respiraba y me quedé bloqueada", ha relatado. Después, entró y salió varias veces de la casa, fumando sin parar, vio una pala y se le ocurrió hacer un hoyo en el exterior. "Cogí de los brazos a Gabriel y lo metí en el agujero. Lo arrastré hasta llegar allí. Creo que le di un golpe o dos, sin llegar a mirarlo y lo tapé con la tierra". Después, guardó silencio durante 12 días. ¿Por qué? "No pude llamar a nadie, yo llevaba a gente allí, a Rodalquilar, con la intención de decírselo a alguien, pero no pude, es que no pude decirle a nadie lo que había pasado".

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La acusada, a su llegada a los juzgados en esta segunda jornada del juicio, en medio de una gran expectación (Gtresonline).

Respecto a la farsa que montó durante 12 días y sobre la camiseta del niño que dejó en una zona donde se buscaba al niño, ella ha asegurado: "Yo quería que a mí me cogieran, porque no podía más con ese secreto, porque no era capaz de decirlo por mis propias palabras, yo quería que me atraparan". Sin embargo, la fiscal le ha contestado: "Pero durante meses usted no ha dicho nada de eso", ya que en fase de instrucción sostuvo que quería darle esperanzas al padre de Gabriel, pero Ana Julia ha vuelto a romper a llorar y ha insistido en que quería que la detuvieran.

En el momento en que la Guardia Civil ha mostrado a la sala imágenes del cuerpo sin vida de Gabriel y ella ha reaccionado pidiendo disculpas: "Pido perdón a la familia y que Dios me perdone. Le he quitado la vida a un niño de ocho años y he hecho daño", ha exclamado de nuevo entre sollozos. En cuanto a qué pensaba hacer con el cuerpo de Gabriel tras desenterrarlo, ha dicho que iba a dejarlo en el garaje, dentro del maletero, iba a subir a casa, a escribir dos cartas, una para su hija y otra para Ángel, y a tomarse todas las pastillas que tenía.

El letrado de la acusación particular, ejercida por los padres del niño, ha formulado sus preguntas, aunque Ana Julia no ha contestado. En una de ellas, le inquiría sobre si intentó envenenar al niño en las semanas previas al crimen, ya que su madre tuvo que llevarle dos veces al médico cuando volvía con ella tras haber estado en casa de su padre. Luego llegó el turno de su defensa y su abogado le hizo esa misma pregunta. Ana Julia lo negó y dijo que solo preparaba a Gabriel batidos de leche con galletas. Con el interrogatorio de su abogado defensor concluyó el testimonio de Ana Julia Quezada.