Sí, es posible conseguir que nuestro coche parezca (casi) nuevo

La pérdida de valor de un coche no implica que su estado se deteriore. Para ello hay trucos y cuidados que podemos aplicar para que parezca (casi) nuevo

por Elena S. Bartolomé /


La devaluación de un coche no tiene que implicar que su estado se deteriore. Evidentemente, el paso del tiempo es inevitable, pero hay elementos a los que podemos prestar atención y trucos que podemos aplicar que nos ayudarán a conservarlo como si fuera completamente nuevo. Un buen punto de partida es un mantenimiento periódico y mimos especiales, pero también hay que estar pendiente de la parte mecánica sin olvidar el exterior, el interior… nuestra forma de conducir.

Limpiar coche

Puntualmente, tenemos que revisar el aceite con la varilla del cárter (Gtres).

La mecánica del coche

Los coches están compuestos por miles de piezas así que el mal funcionamiento de una de ellas puede provocar problemas de todo tipo. Por ello, mantener la parte mecánica en buenas condiciones no sólo es bueno para nuestra seguridad, también para nuestro bolsillo.

Frenos: requieren una atención especial y en especial dos de sus elementos, los discos y las pastillas. Respecto a los discos de freno, los ruidos y las vibraciones son los que advierten sobre su estado. Es aconsejable limpiarlos y engrasarlos para ver si así solucionamos el problema antes de recurrir al cambio. Los indicadores del coche suelen avisarnos de cuándo cambiar las pastillas, pero si no tenemos este sistema hay que cuidar el líquido de frenos porque su desgaste es proporcional.

El aceite: su revisión viene marcada por el fabricante del vehículo, pero no está de más comprobar su estado con la varilla del cárter. Eso sí, siempre con el motor en frío y el coche en una superficie llana.

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Correa de distribución: al conducir no notamos cuál es su estado de conservación y, si se estropea, no es una avería barata. Para evitar esto, hay que cambiarla cada 80.000 o 150.000 kilómetros o cada 5 años. Si tu coche lleva cadena en lugar de correa, estás de enhorabuena porque no suele necesitar ser sustituida.

La batería: cada tres meses, más o menos, hay que revisar que los niveles de sus líquidos para que no se seque y funcione bien.

Neumáticos: para conservarlos lo mejor posible, se aconseja limpiarlos con agua, jabón y un cepillo para, después, aplicar un producto específico. Además, hay que controlar su alineación y no perder de vista los amortiguadores en las revisiones periódicas que tenemos que hacer al coche cada 20.000 o 30.000 kilómetros. Lo habitual es cambiarlos cada 90.000 kilómetros, pero depende de cada coche. Finalmente, las llantas también necesitan cuidados, una correcta calibración y limpieza.

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Mantener la parte mecánica en buenas condiciones no sólo es bueno para nuestra seguridad, también para nuestro bolsillo

El exterior

Las condiciones ambientales, el uso del vehículo y algunos malos hábitos pueden jugar en contra del exterior del coche deteriorando su estado y apariencia.

Carrocería: siempre que sea posible hay que limpiarla con agua tibia porque la caliente puede dañarla. Existen gran cantidad de productos específicos para lavar el coche, pero muchos conductores defienden que un lavavajillas tradicional es la mejor herramienta. Además, hay que limpiarlo de arriba abajo y en las zonas más sucias hay que hacerlo en círculos o de atrás hacia adelante. El secado es mejor con una bayeta de microfibra y no está de más encerar el coche dos veces al año.

Luces: lo más adecuado es testear el estado de las de posición, cruce, largas, marcha atrás, freno, antinieblas e intermitentes todos los meses. Hay trucos caseros para mantener los faros como nuevos como, por ejemplo, pulirlos con pasta de dientes. Eso sí, hay que tener paciencia y un buen brazo porque se debe frotar durante bastante tiempo para obtener un resultado óptimo.

Limpiaparabrisas: para que funcionen como el primer día sólo hay que aplicar un poco de alcohol en la goma y en la superficie del limpiaparabrisas.

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Aplicar productos específicos para la limpieza ayuda a mantener el coche perfecto (Gtres).

El interior

El olor a coche nuevo es muy característico, pero conservarlo es casi imposible. Al menos, podemos mantener el estado del habitáculo como si fuera, prácticamente, nuevo.

La tapicería: para mantenerlas como si acabaran de salir del concesionario, hay que limpiarla por fases. Primero con un aspirador o un cepillo para recoger el polvo acumulado y otros restos. Después viene una limpieza más profunda con productos específicos o una mezcla casera a base de agua y vinagre blanco. Y para acabar, hay que secar con un trapo limpio e hidratarla si es de piel.

Las alfombrillas: mantenerlas impecables no es difícil; basta con sacarlas, sacudirlas y frotarlas con un cepillo mojado. Si no es suficiente, puedes emplear un lavavajillas o un quitamanchas hecho a base de jabón natural, un poco de sal de boro y un par de tazas de agua hirviendo. Tras esto, bastan con aclarar y dejar que se sequen.

La conducción

Nuestras formas al volante influyen mucho en la vida de nuestro coche. Para alargarla, lo más adecuado es conducir de forma eficiente y con unas maneras suaves evitando maniobras bruscas como acelerones y frenazos. Así no sólo conservaremos mejor los componentes de transmisión, suspensión y frenado, también ahorraremos combustible.