'Reinas de España': Mercedes de Orleans, toda España lloró su muerte

Solo estuvo cinco meses en el trono como consorte de Alfonso XII y falleció muy joven, con 18 años recién cumplidos

por Cristina Barreiro, Universidad CEU - San Pablo /


Fue la más efímera de las Reinas españolas. Sus escasos cinco meses en el trono como consorte de Alfonso XII hicieron de su amor uno de los episodios más llorados y románticos de nuestra historia. Morena y de ojos negros, la hija de Montpensier se ganó el corazón de todos los españoles. Nieta del Rey de Francia, Luis Felipe de Orleans, y del ominoso Fernando VII, la corta vida de María de las Mercedes de Orleans estuvo marcada por el exilio y el cariño a Andalucía. Ya de niña, la profecía de una gitana le aventuró un futuro como Reina marcado por una prematura tragedia.

María de las Mercedes de Orleans

María de las Mercedes de Orleans, en un óleo de Eduardo Balaca que se encuentra en el Museo Municipal de Madrid (GTresonline).

Pocos pensaron que esa niña, nacida en el Palacio Real de Madrid al comenzar el verano de 1860, terminaría forjando un personaje de leyenda. Era la menor de las hijas de los duques de Montpensier, el conspicuo Antonio de Orleans y su esposa la Infanta Luisa Fernanda, hermana de la Reina Isabel II. En esos días, la liberal monarquía española sentía todavía los éxitos de las campañas de prestigio internacional lideradas por O'Donnell y Prim, pero las relaciones en el seno de la Familia Real eran tensas.

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Los Orleans habían instalado su pequeña corte en Sevilla, en el Palacio de San Telmo, y pasaban largas temporadas en Sanlúcar de Barrameda, en la provincia de Cádiz, donde -entre otros rentables negocios- se dedicaron al cultivo de naranjas. De ahí los apelativos de “naranjero” o “hinchado pastelero francés”, con el que tratarían de ridiculizar al intrigante Montpensier muchos de sus enemigos. Visitaban también el campestre palacio de Villamanrique. Mercedes pasó su infancia en compañía de sus tres hermanas y su hermano Fernando.

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Se les describe como una familia afectuosa, alegre y burguesa, quizá herencia de la educación cosmopolita que había recibido su padre en París en los días de la Monarquía de julio. Las infantas llevaban una vida discreta, en cierto modo austera, vestidas con sencillos trajes de diario, peladas a punta de tijera o peinadas con el pelo estirado para evitar cualquier signo de coquetería. Excelente amazona, de cabello moreno y figura menuda, fue desde niña una de las infantas que más simpatías despertó en su querida Andalucía. Pero su vida iba a estar marcada por las actividades conspirativas de su padre, quien ansioso por hacerse con la corona de España en días de truenos y Revolución, se convertiría en uno de los principales financiadores de La Gloriosa que terminaría con su cuñada, Isabel II en el exilio.

María de las Mercedes de Orleans

Su boda, en la capilla mayor de la Basílica de Atocha (GTresonline).

Levantado el veto a los Orleans, la familia se instaló en Francia en el Palacio de Randan, situado en el departamento de Puy de Dôme, en plena Auvernia. Y será aquí donde poco tiempo después conozca a su primo Alfonso, depositario de los derechos dinásticos españoles tras la cesión de su madre, la Reina Isabel, en 1870. Las relaciones entre las dos ramas de la familia no eran buenas, pero María Cristina de Nápoles medió tratando de reconciliar a sus hijas.

Nada más verla, el joven príncipe, todavía estudiante en el Teresarium de Viena, supo que se había enamorado. Pero las dificultades no iban a ser pocas pues la negativa de Isabel II era rotunda: “Contra la chica no tengo nada, pero con la hija de Montpensier jamás”, dicen que comentó. Pese a todo, los primos trataban de encontrarse en París cuando las obligaciones del Príncipe se lo permitían. Alfonso acababa de ingresar en la Academia Militar de Sandhurst (Inglaterra) cuando era proclamado Rey por Martínez Campos en Sagunto.

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Alfonso XII hizo su entrada triunfal en Madrid en enero de 1875. Estaba decidido a casarse con Mercedes. Comenzaba el periodo de la Restauración marcado por la figura de Antonio Cánovas del Castillo y la aprobación de una Constitución, la de 1876, que sería la más duradera de nuestra historia. Terminaba el tercer conflicto carlista y la guerra de Cuba y el “pacificador”-como comenzaba a ser conocido en España- conseguía la aprobación de las Cortes para casarse con Mercedes. El diputado y Ministro de Instrucción Pública, Claudio Moyano, la calificó como un “ángel” pese a las reticencias que sentía hacia su padre. Tenía diecisiete años.

El 23 de enero de 1878, Alfonso XII y Mercedes de Orleans se convertían en marido y mujer ante el altar mayor de la Basílica de Atocha. Para conmemorar tan regio festejo, se inauguraron en Madrid algunos puntos del alumbrado eléctrico además del Hipódromo, instalado al final del paseo de la Castellana. Pero la felicidad duraría poco. La soberana no gozaba de buena salud. Unas fiebres tifoideas terminaban con la vida de la Reina el 26 de junio. Sus restos descansan en una capilla lateral de la Basílica de El Escorial por expreso deseo de Alfonso XII. Toda España lloró su muerte.