El fuego de Gran Canaria: 'El peor incendio forestal de los últimos años en España'

Cuadruplica al mayor gran incendio de 2019 e iguala al de Riba de Saelices (Guadalajara) de 2005

por Europa Press /


El fuego que se inició el pasado sábado en Valleseco, Gran Canaria, se extiende ya por un perímetro de 78,8 kilómetros en los que han ardido ya 12.000 hectáreas, una cifra que cuadruplica al que era el mayor incendio en nuestro país en lo que va de año, el de La Torre del Español, que se inició el pasado 26 de junio a Tarragona y Lérida, e iguala por el momento al fuego de 2005 en Riba de Saelices (Guadalajara), que se cobró la vida de 11 agentes forestales.  Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace, señala que se trata del "peor incendio forestal de los últimos años en España".

Incendio Valleseco

Un vecino de Valleseco (Gran Canaria) evacuado de su casa observa el avance de las llamas (GTresonline)

Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y el Colegio de Ingenieros de Montes a los que ha tenido acceso Europa Press, en lo que va de año se han registrado ya una docena de grandes incendios forestales, aquellos que superan las 500 hectáreas. El último de ellos, precisamente en Artenara, se inició el 10 de agosto y fue apagado poco antes de que se iniciara el de Valleseco, que se llevó por delante 1.000 hectáreas de superficie.

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El incendio más grande de este 2019 era hasta la fecha el de La Torre del Español, entre Tarragona y Lérida, con 4.072,24 hectáreas, de las que 2.493,23 eran superficie arbolada. A este fuego le sigue el que afectó a Toledo y Madrid en las localidades de Almorox-Cenicientos-Cadalso en los mismos días, el 28 de junio, y que calcinó 2.987,68 hectáreas, 641 de ellas de superficie arbolada.

En tercer lugar, el de Barchín del Hoyo en Cuenca, que se inició el 30 de julio y que dejó 2.392 hectáreas quemadas, y el cuarto por hectáreas quemadas se registró en Beas (Fuente de la Corcha), en Huelva, donde ardieron 1.483,10 hectáreas. A este le sigue el de Gavilanes (Ávila), que quemó 1.414 hectáreas. En sexto lugar en Toledo, el 28 de junio, se quemaron 1.017 hectáreas. El resto de los grandes incendios de este año se quedó por debajo de las 1.000 hectáreas de superficie.

De este modo, para encontrar un fuego en la Península Ibérica que iguale en superficie afectada al que en apenas tres días y medio se ha cobrado ya 12.000 hectáreas en el archipiélago, hay que remontarse a 2005, cuando el 16 de julio en Riba de Saelices (Guadalajara) ardieron un total de 12.732 hectáreas; hasta 2003, en Silves (Portugal) con 12.656 hectáreas afectadas, o más cercano el de 2012 en Castrocontrigo (León), con 11.950 hectáreas quemadas el 12 de agosto.

El fuego que asola Gran Canaria, que según el técnico helitransportado y responsable de extinción del sector Yankee, Javier Blanco, podría tardar al menos un mes en ser declarado totalmente extinguido, supera ya las 12.000 hectáreas quemadas. Sin embargo, la mayor extensión quemada en un solo fuego ardió el 28 de junio de 2012 en Cortes de Pallás (Valencia), con 28.643 hectáreas, y a este le sigue en superficie el de Minas de Riotinto, el 27 de julio de 2004 con 28.065 hectáreas.

Incendio Gran Canaria

Las llamas vistas desde la localidad de Valleseco, en Gran Canaria (GTresonline)

En el ranking de los mayores incendios de España siguen a estos fuegos los de Andilla (Valencia), el 29 de junio de 2012, con 22.518 hectáreas quemadas; Tejeda (Las Palmas), con 19.191 hectáreas calcinadas por un incendio que ocurrió el 27 de julio de 2007; y Los Realejos (Tenerife), por un fuego que arrasó 18.096 hectáreas el 30 de julio del 2007.

En Valencia de Alcántara (Cáceres) se quemaron 13.693 hectáreas el 2 de agosto de 2003; en Agallas (Salamanca), un incendio el 13 de agosto de 2003 dejó 11.479 hectáreas calcinadas; y en La Jonquera (Girona) ardieron 10.578 hectáreas el 22 de julio de 2012.

En todo caso, en octubre de 2017 la serie de incendios que afectó al noroeste de la Península a consecuencia de los vientos procedentes del huracán Ofelia, dejaron solo en Galicia más de 70.000 hectáreas quemadas si se tiene en cuenta esos fuegos en su conjunto, según ha explicado a Europa Press el delegado de Galicia del Colegio de Ingeniero de Montes, Juan Picos. La cifra es similar al volumen de hectáreas que se quemaron en 2006 en las Rías Bajas gallegas durante unas pocas semanas de agosto.

En la Península Ibérica destacan también los fuegos de Portugal en 2017, cuando en Várzea dos Cavaleiros se quemaron 33.693 hectáreas y en Pedrograo Grande, 28.913 hectáreas, pero además se llevaron la vida de 64 personas y dejaron 135 heridos, además de cuantiosos daños.

CANARIAS, EL PEOR INCENDIO DE LOS ÚLTIMOS AÑOS EN ESPAÑA

En este contexto, Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace, califica el fuego de Gran Canaria como "el peor incendio forestal de los últimos años en España" y lamenta que afecte a un "rico patrimonio natural, numerosas especies endémicas y amenazadas y que es vital para el abastecimiento de agua potable en la isla".

Según recuerda, es "el tercero en pocas semanas en la isla". Por ello, considera que, una vez sofocado el fuego y enfriado el ambiente, se deberían depurar responsabilidades sobre el origen del fuego, poner en marcha una necesaria planificación preventiva y de protección civil y que la acción política se ponga urgentemente en marcha para minimizar la actual emergencia climática.

"Si no detenemos la emisión de gases de efecto invernadero y, con ella, el aumento de temperaturas, los grandes incendios serán más virulentos", advierte Soto, que alerta de que, aunque el cambio climático no explica el origen de los incendios, sí esclarece las causas de su propagación y virulencia. De hecho, señala que un monte vulnerable al calor y la sequía en el que además se insertan viviendas es un monte más propenso a los grandes fuegos.

De los diez municipios con los incendios más devastadores, según la ONG, solo Realejo (Tenerife) cuenta con un plan homologado de prevención, aunque aún no se ha implantado. En este sentido, el decano de montes gallego y coordinador del estudio 'Cooperación Transfornteriza en la prevención y extinción de incendios forestales en el Eixo Atlántico', que analiza el fuego entre Galicia y Portugal, expone que durante siglos el fuego fue utilizado por la población rural del noroeste como un mecanismo para deforestar y eliminar matorral para poder roturar y cultivar.