Razones por las que sigue siendo rentable comprar un coche diésel (y motivos para no hacerlo)

Los diésel han pasado de tener más de la mitad de la cuota de mercado a situarse en un 36 por ciento. Muchos se preguntan si compensa su compra. Lo analizamos

por Elena S. Bartolomé /


Han pasado 21 años desde la última vez en la que los coches de gasolina estuvieron por delante de los diésel en ventas. Corría el año 1998 y en 2018 la situación volvió a repetirse: sus matriculaciones han pasado de tener una cuota de mercado del 55% a tener un 36%. Una tendencia que se ha hecho extensible a 2019. Han sido diferentes causas las que han creado una corriente de opinión que se expande cada vez más: si un conductor se compra un vehículo impulsado por diésel no va poder circular con él ni va a poder venderlo en un futuro. No es de extrañar, por lo tanto, que muchos se pregunten si, hoy en día, decantarse por un coche diésel sigue siendo tan rentable como antes. Analizamos las razones a favor y en contra de esta compra.

Diésel rentable

Las ventas de los diésel han caído hasta situares por debajo de la gasolina (Gtres).


Por qué comprar un coche diésel todavía es rentable

Todavía existen razones que apoyan la opción de que comprar un coche diésel sigue teniendo sentido. Cada vez son menos, pero aún quedan.

Kilómetros anuales

Cuando un conductor decide comprar un coche diésel, hay una cuenta que tiene que hacer sí o sí: calcular el número de kilómetros que hace en un año. Teniendo en cuenta que suelen costar, aproximadamente, entre 2.000 y 3.000 euros que su equivalente en gasolina, un diésel es rentable cuando se acumulan 20.000 kilómetros, como mínimo. Con esta cifra, se compensa ese coste extra. Por lo tanto, sigue teniendo sentido para aquellos que recorren grandes distancias porque el consumo sigue siendo menor… aunque el precio y el mantenimientos sean más caros.

Consumo

Al hilo de lo anterior, hay un dato de la Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (Faconauto) que refuerza a los coches diésel como una opción todavía competitiva: sus motores pueden llegar a consumir un 25% menos de combustible que uno de gasolina.

Las pegatinas de la DGT

Aunque no lo parezca, un coche diésel y su equivalente de gasolina tienen las mismas restricciones de tráfico en el sistema de clasificación de la Dirección General de Tráfico (DGT). Uno y otro lucirán la etiqueta C y por lo tanto este etiquetado no es razón para pensar que comprar un diésel ya no es rentable.

Diésel rentable

El precio del diésel ha subido 3,3 euros al mes para un conductor medio (Gtres).


Por qué comprar un coche diésel ya no es rentable

En la cruz de la moneda de los coches diésel encontramos, cada vez más, diferentes motivos que sitúan a este tipo de vehículos en las últimas posiciones a la hora de comprar.

Precio del combustible

A principios de 2019 se hizo efectiva la decisión del Gobierno liderado por Pedro Sánchez: la subida del precio del diésel, incluida en la nueva Ley de Hidrocarburos. Según los datos oficiales, este incremento se ha traducido en 3,3 euros más al mes para un conductor medio que efectúe unos 15.000 kilómetros al año. Es más, desde el Ministerio de Hacienda se apuntó que el sobrecoste anual será de, aproximadamente, 36 euros.

Hasta ese momento, los coches diésel gozaban de varios beneficios fiscales que, según Ecologistas en Acción, superaban los 2.500 euros a lo largo de su vida útil. Una cantidad que se desprendía de unos impuestos menores: el de matriculación y el de circulación eran más bajos. Eso sí, el principal era el hidrocarburos porque el tipo general (la cantidad fija por litro de combustible) era un 23,3% inferior en el diésel que en la gasolina.

RELACIONADO: ¿Qué coche me compro: diésel o gasolina?

Las emisiones de óxidos de nitrógeno

Los motores diésel han evolucionado con el paso del tiempo y aunque han mejorado el tema de las emisiones, todavía suponen un hándicap y se convierte en una razón por la que la compra deja de compensar. La razón es simple. Estos vehículos emiten partículas de óxidos de nitrógeno (NOx) que son más nocivas que el dióxido de nitrógeno (CO2). Esto es algo que se acentúa en los coches diésel que tienen más de 10 años, ya que son ellos los responsables del 80% de las emisiones. Una cifra que no se puede pasar por alto ya que la edad media del parque automovilístico español supera los 12 años.

Además, la actual sofisticación de los motores de estos vehículos hace que su mantenimiento sea más caro y que el precio del seguro sea más alto.

Diésel rentable

Medidas como Madrid Central ponen en jaque a los coches diésel (Getty).


Restricciones de tráfico

A la regulación puntual del tráfico cuando se activa un protocolo anticontaminación, hay que añadir otras medidas que también restringen, de una manera u otra, la circulación como, por ejemplo, Madrid Central. Este tipo de normativa ha puesto especial énfasis en los coches impulsados por combustible tradicionales y, en ocasiones, son especialmente incisivas con los vehículos diésel. Por lo tanto, si se vive en una de las grandes ciudades con estas áreas de bajas emisiones, el coche diésel ya no es una opción.

Depreciación

Hoy en día, el mercado de los diésel se ha resentido porque la imagen que proyectan es, para muchos, negativa. La consecuencia futura de esta bajada de demanda es que, dentro de unos años, cuando un conductor quiera vender su coche diésel se encontrará con que la depreciación (es decir, la pérdida de valor del vehículo) será mucho mayor. Por lo tanto, el último beneficio económico que le reportará el coche será mínimo.