Análisis: un mes usando el Apple Watch

Así es como funciona el reloj inteligente de Apple

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21 de Julio 2019 / 00:00 CEST

Así es el Apple Watch (L.Cotes).

Así es el Apple Watch (L.Cotes).

© Apple Watch

Nunca llevo reloj. Es por eso que, cuando me propusieron probar durante un mes a llevar un Apple Watch mi respuesta fue la indecisión. No sabía si podría adaptarme a un dispositivo de estas características y, sobre todo, si el dispositivo podría adaptarse a mí, a mi ritmo de vida y a mi forma de trabajar. Sin embargo, tras unas semanas de uso, este reloj inteligente se ha convertido ya en un compañero inseparable dentro y fuera de casa. ¿Y cómo a alguien que no lleva reloj puede haberle pasado algo así?

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©Apple Watch

Empecemos por el principio, el Apple Watch, en concreto este, es un modelo de cuarta generación de acero inoxidable y con pantalla de 44 cm. Un frontal que ha sido ampliado hasta un 30% en esta nueva generación. Esto permite consultar de manera cómoda notificaciones, mensajes de texto e incluso fotografías. Además, Apple ha hecho gran hincapié en que todo lo que rodea al reloj sea lo más parecido posible a uno tradicional.

Me explico: las ‘esferas’, que no son precisamente esféricas, es el nombre con el que se conoce en el mundo de la relojería al frontal del reloj. Lo mismo ocurre con las ‘complicaciones’, es decir, añadidos a esa esfera principal como cronómetros o calendarios. Y por supuesto, las correas.

En esta parte es donde el Apple Watch comienza a adaptarse a mí. Puedo intercambiar las correas en función de si voy a hacer deporte, si tengo una comida formal o si voy al campo a pasar el día. También puedo cambiar fácilmente de esfera para salir a correr (con una esfera llena de complicaciones como mi ritmo cardiaco, la ruta o la música que escucho) o para visualizar la hora por la noche, con una esfera que tenga menos información y solo muestre ese dato importante.

Entrenador personal

Algo en lo que no creía que me afectaría este dispositivo es en el día a día en cuanto a movimiento. Y es que el Apple Watch muestra tres anillos: movimiento, ejercicio y de pie. El primero te insta a quemar un número determinado de calorías al día. El segundo, te motiva para realizar, al menos, 30 minutos de actividad física un poco más alta (andar rápido, subir escaleras o entrenar). El último estima que, durante el día, existen unas horas de actividad y te invita a pasar, al menos, un minuto de cada hora de pie.

Realmente, estos anillos que funcionan a modo de juego sirven bastante para motivarse y se acaban mirando, al menos en mi caso, varias veces al día para ver si se está cumpliendo con el objetivo. Algo que a mi me sirvió bastante para retomar esa actividad física que, sobre todo con el calor del verano, cuesta un poco más.

Si a esto le sumamos que este modelo es capaz de funcionar sin tener que llevar el teléfono encima, la conclusión es que se convierte en un gran compañero para monitorizar toda la actividad física, e incluso escuchar música, durante el entrenamiento. Además, la medición del ritmo cardiaco es bastante precisa, e incluso permite realizar electrocardiogramas.

En cuanto a esta monitorización, la única pega que se le puede poner es que no tiene ninguna aplicación nativa, es decir, integrada por Apple, para medir el sueño durante las horas de descanso. Eso sí, se puede recurrir a muchas de las apps que existen para hacerlo, aunque es una cosa a mejorar para próximas ediciones del sistema operativo.

Una forma de mirar menos el móvil

Pero, para mí, la mayor ventaja de llevar este reloj es que me ha ayudado a mirar menos el teléfono móvil. Esto lo noto sobre todo en comidas y cenas, cuando quiero desconectar dejo mi smartphone, pero sé que si me llega algún correo o mensaje importante puedo verlo en mi reloj de un vistazo.

Además, la posibilidad de salir a entrenar sin el teléfono y poder hacer todo lo que haría normalmente: contar mi actividad física, escuchar música y estar conectado por si me llega un mensaje importante, las puedo seguir haciendo desde mi muñeca.

En definitiva, este es un dispositivo muy útil para conectar y desconectar. Para decidir cuáles son las notificaciones realmente urgentes y hacer a un lado las importantes, disfrutando así de mayor productividad y, también, de mayor descanso.