Moderador de Facebook, profesión de riesgo

Los empleados de los centros de moderación de contenido de la red social trabajan regularmente en condiciones traumáticas, insalubres y peligrosas

por Ismael Marinero /


En la era de las 'fake news' y el siniestro universo de imágenes violentas y pornográficas, hay un número indeterminado de personas distribuidas por todo el mundo que se encargan de velar por lo que está permitido y lo que no está permitido compartir en las redes sociales. Solo los moderadores de contenido de Facebook están encargados de proteger a 2.300 millones de usuarios de la red social. Pero, ¿quién los protege a ellos?

Teclado de Facebook

Los moderadores de contenido de Facebook deben decidir si aceptan o censuran contenidos (Pixabay) 

Según una investigación del medio estadounidense 'The Verge' llevada a cabo en un centro de moderación de contenido de Facebook en Tampa (Florida), los trabajadores se encargan de revisar hasta 200 posts de Facebook diarios, con contenidos de abuso animal, abuso sexual, pedofilia y decapitaciones, entre otros horrores.

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Varios empleados del centro, dependiente de una subcontrata con la empresa de servicios Cognizant, decidieron romper sus acuerdos de confidencialidad para denunciar las terribles condiciones laborales a las que están sometidos, que ponen en riesgo su salud mental y física, con frecuentes cuadros de ansiedad, depresión y agotamiento. Como ejemplo, las fuentes de 'The Verge' relatan cómo una trabajadora guardaba un cubo de basura junto a su escritorio para vomitar mientras estaba enferma, ya que había “gastado” todos sus descansos asignados para ir al baño. Otros no han sobrevivido para contarlo, como Keith Utley, un empleado que sufrió un ataque cardíaco en su escritorio y murió poco después en el hospital.

"Trabajamos con nuestros socios de revisión de contenido para proporcionar un nivel de apoyo líder en la industria tecnológica", explicó un portavoz de Facebook en un comunicado después de la publicación de los testimonios de trabajadores de Cognizant. "Inevitablemente, habrá algunos desafíos o insatisfacción de los empleados, que pondrán en tela de juicio nuestro compromiso y el de nuestros socios. Cuando las circunstancias justifican la acción de la dirección, nos aseguramos de que suceda".

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En mayo, la compañía comunicó a los moderadores que tendrían nuevos controles para protegerse de los efectos nocivos que puede tener en ellos ver con regularidad contenido perturbador. Se trata de un nuevo panel de preferencias, en el que podrán configurar una herramienta de software para hacer borrosas imágenes o vídeos que puedan ser "peligrosos", además de silenciar el audio. De momento, Facebook ha estado probando estos controles en sus centros de Phoenix y Essen (Alemania), donde los moderadores también pueden ver las imágenes en escala de grises o detener la reproducción automática de vídeos para tomarse un respiro.

'The Cleaners'

Fotograma del documental 'The Cleaners', sobre los moderadores de contenido en Filipinas (PBS)

Las extremas condiciones de trabajo de los encargados de filtrar los contenidos de Facebook ya habían sido denunciadas por el documental 'The Cleaners', de la PBS, la televisión pública estadounidense. La película, presentada el año pasado en el Festival de Sundance, denuncia la situación de los moderadores de contenido que viven en Filipinas, donde Facebook, Google y Twitter subcontratan el trabajo de vigilar el contenido extremo. Los que allí trabajan sólo tienen la opción de "borrar" o "ignorar" cada post y tienen únicamente ocho segundos para tomar esa decisión, hasta llegar a ver 25.000 imágenes o vídeos al día. Si no consiguen cumplir con la cuota o fallan en la aplicación de la normativa de Facebook en cuanto a contenidos, son despedidos o su sueldo se ve reducido drásticamente.

Los casos de depresión, síndrome de estrés post traumático y suicidios entre los moderadores se han disparado en los últimos años y, de momento, no parece que las grandes empresas tecnológicas estén tomando las medidas imprescindibles para cambiar su situación. Ellos, encargados de velar por un Internet sin discursos que fomenten el odio ni imágenes de violencia extrema, se cuentan de momento entre las víctimas silenciadas y anónimas de la revolución digital.