Primer paso para utilizar la mente como un 'mando a distancia' y controlar la tecnología que nos rodea

Un equipo de investigadores ha presentado un brazo robótico controlado por la mente sin necesidad de implantes cerebrales

por Ismael Marinero /


Un equipo de investigadores de la Universidad de Carnegie Mellon (Pittsburgh), en colaboración con la Universidad de Minnesota, ha realizado un gran avance en el campo del control mental de dispositivos robóticos. Lo que hasta ahora se conseguía utilizando únicamente implantes cerebrales, lo han sustituido por primera vez por una interfaz cerebro-ordenador (BCI) no invasiva, con la capacidad de controlar un brazo robótico a través del pensamiento. Hasta ahora, los BCI que habían tenido éxito en el control preciso de brazos robóticos necesitaban el ingreso hospitalario del paciente, que debía someterse a operaciones complejas y de incierto resultado.

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Uno de los sujetos participantes en las pruebas de la nueva interfaz cerebro-ordenador (Carnegie Mellon University)

Los implantes cerebrales requieren una gran experiencia médica y quirúrgica para su correcta instalación y funcionamiento, por no mencionar su elevado coste económico y los riesgos potenciales para la salud del paciente. De ahí que su uso se haya limitado a unos pocos casos clínicos, algo que puede estar a punto de cambiar gracias a este nuevo avance.

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Bin He, jefe de Departamento de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Carnegie Mellon, señala en un artículo de la revista Science Robotics que “ha habido grandes avances en los dispositivos robóticos controlados por la mente que utilizan implantes cerebrales. Es una ciencia excelente, pero la meta final es que los implantes no sean necesarios. Los avances en la decodificación neuronal tendrán implicaciones importantes en el desarrollo de la neuro-robótica no invasiva".

Ser capaz de controlar dispositivos robóticos utilizando sólo el pensamiento tendrá amplias aplicaciones, en particular beneficiando la calidad de vida de pacientes con algún tipo de parálisis o trastorno del movimiento, o que necesiten prótesis robóticas. Las interfaces que utilizaban sensores externos (no invasivos) en lugar de implantes cerebrales, normalmente recibían señales más “sucias”, lo que conducía a un control poco preciso y, por tanto, a la frustración del paciente.

Gracias a la revolucionaria tecnología desarrollada por He y su equipo, lo que hasta ahora eran movimientos espasmódicos y erráticos, como si el brazo robótico estuviera tratando de alcanzar los comandos que le ordena el cerebro, siempre un paso por detrás, ahora son movimientos suaves y continuos, que responden de manera inmediata a las órdenes cerebrales. Por medio de un casco de electroencefalograma (EFG), la interfaz decodifica las señales neuronales del sujeto y el brazo robótico reacciona de inmediato, siguiendo el cursor con un porcentaje de éxito 500 veces superior a lo conseguido anteriormente.

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Las pruebas, llevadas a cabo con 68 sujetos humanos sanos y hasta diez sesiones por cada uno de ellos, han demostrado que la tecnología es directamente aplicable a los pacientes que vayan a participar en los primeros ensayos clínicos, previstos para este verano.

"A pesar de los retos técnicos que plantea el uso de señales no invasivas, estamos plenamente comprometidos a llevar esta tecnología de manera segura y económica a las personas que pueden beneficiarse de ella", ha explicado He en un comunicado. "Este trabajo representa un paso importante en las interfaces cerebro-ordenador no invasivas, que algún día pueden convertirse en una tecnología al alcance de todos, como los smartphones".