Gasolineras low cost contra gasolineras tradicionales: ¿cuál es mejor?

Desde hace un tiempo, han surgido muchas gasolineras en las que el combustible es mucho más barato. ¿Es porque es peor? Lo analizamos

por Elena S. Bartolomé /


El precio del combustible, ya sea gasolina o diésel, es un tema de conversación que nunca pasa de moda en el mundo del motor. Es más, surge con fuerza cada vez que hay una subida de impuestos, una crisis o un cambio en la normativa. Esto último fue lo que sucedió en 2013 cuando la Ley de Hidrocarburos abrió el mercado y llegaron las gasolineras low cost. ¿Cómo es posible que ofrezcan el mismo producto, pero más barato que el de las grandes petroleras? Esta pregunta se la hizo mucha gente y una gran multitud de conductores dieron por hecho que la razón es que ese combustible era peor que el de las estaciones de servicio de reconocidas marcas. Nada más lejos de la realidad.

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La Ley de Hidrocarburos de 2013 abrió el mercado (Gtres).

Antes de meternos de lleno en el análisis, es necesario conocer el contexto que propició la proliferación de las gasolineras low cost. Como decíamos, en 2013, La Ley de Hidrocarburos se modificó promocionando la competencia y liberalizando el suelo que estaba destinado a estaciones de servicio de combustible. ¿Cómo? Rebajando los requisitos sobre parcelas y licencias para montar una gasolinera, algo que hizo posible que entrasen operadores alternativos y pequeños empresarios.
De esta forma, los cálculos revelan que, desde que cambió la ley, cada año llegan a surgir hasta 250 estaciones de servicio nuevas. Este crecimiento ha hecho que en España haya 11.000 gasolineras, aproximadamente; de ellas, más del 25% corresponden a empresas independientes de las grandes cadenas.

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¿El combustible de una gasolinera low cost es peor?

La llegada de las gasolineras low cost cambió el panorama y benefició al bolsillo de los conductores que sí se atrevían a repostar en ellas. Muchos otros no se atrevían porque no terminaban de ver con buenos ojos estas nuevas estaciones de servicio que ofrecían más barato el combustible que en otros puntos era más caro: ¿es peor por tener un precio más rebajado? La respuesta es tan sencilla como tajante: no. La gasolina o el diésel low cost tiene la misma calidad que el de las marcas tradicionales.

En España sólo existe un suministrador de carburante y es la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH). Según la Ley de Hidrocarburos, la CLH almacena el petróleo de las refinerías nacionales, lo reparte y lo transporta hasta las gasolineras nacionales, independientemente de si son low cost o no. Este combustible debe superar diferentes controles y cumplir unas normas de calidad y, por lo tanto, es igual para todas las estaciones de servicio.

La Universidad de Barcelona llevó a cabo un estudio para analizar el combustible de una marca tradicional y el de una gasolinera low cost. La conclusión final no deja dudas: solo había una diferencia, el uso de aditivos, que son productos químicos que se añaden al carburante e incrementan sus cualidades. A esto hay que añadir que generan más potencia, incrementan la eficiencia de combustión, alargan la vida del motor, contaminan menos y consiguen que el octanaje sea algo mayor, entre otros. Por lo tanto, son una de las razones que explican las diferencias de precios entre unas gasolineras y otras ya que si están presentes, el combustible será más caro.

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Los aditivos son uno de los factores que influyen en el precio (Gtres).

¿Por qué las gasolineras low cost son más baratas?

La ausencia de los aditivos no es la única razón que explica la diferencia de precios entre el combustible de una gasolinera low cost y el de una tradicional. Estas cifras tan bajas se explican con un concepto bastante conocido en el mundo de los negocios: reducir costes. La clave está en que las estaciones de servicio baratas lo llevan al extremo basando su estrategia en tres puntos:

  • Personal: teniendo en cuenta que el 60% de los costes de una gasolinera proviene del personal, las low cost lo han reducido al mínimo. ¿Cómo? Contratando a una sola persona para cobrar o, directamente, sustituyendo los trabajadores por máquinas de pago y apostando por el autoservicio. De esta forma, las estaciones de servicio que carecen de personal y así reducen tanto los costes como el precio por litro.
  • Terreno: las gasolineras low cost suelen ubicarse lejos de los centros urbanos o en polígonos industriales para que el suelo les salga, efectivamente, más barato.
  • Zonas comerciales: muchas grandes superficies comerciales cuentan con gasolineras low cost aunque su margen de beneficio sea bajo o nulo. La razón es simple: lo equilibran con la afluencia de compradores.

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Repostar en una gasolinera low cost puede suponer 20 céntimos menos por litro (Gtres).

¿Cuánto se puede ahorrar en una gasolinera low cost?

Esta apertura del mercado hizo que la competitividad creciese entre las diferentes gasolineras y esta batalla benefició al conductor. No en vano, las diferencias de precio han llegado a ser de 10 céntimos entre las estaciones de servicio low cost y las tradicionales. 

Al hilo de esto, surgieron diferentes estudios y análisis que evaluaron el beneficio económico que suponía para el bolsillo del conductor estas diferencias de precio. Desde el punto de vista del ahorro por litro, las cantidades oscilan en torno a los 20 céntimos. Por otro lado, desde el punto de vista de la cantidad de dinero por depósito lleno, apuntan a unos cinco euros de media.

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¿Qué gasolinera es mejor: una low cost o una tradicional?

Esta pregunta tiene tantas respuestas como conductores existen ya que la elección siempre dependerá de cada uno. Ambos combustibles tienen la misma calidad y por lo tanto lo único que decanta la balanza hacia un lado o hacia otro es la presencia de aditivos. Teniendo siempre presentes las características del coche, si el conductor pretende conseguir beneficios para su motor a largo plazo lo más recomendable será elegir una gasolinera tradicional. Si esto no tiene importancia para él, lo más adecuado (y lo más beneficioso para su economía) será escoger una low cost.

Si esto no termina de convencer a los conductores más escépticos, pueden hacer una prueba casera para comparar las dos opciones. Es tan simple como recorrer el mismo camino después de repostar en una gasolinera low cost y tras hacerlo en una tradicional. Apuntando el número de kilómetros se puede comprobar cuál es la mejor de las dos.