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Tanya y Pablo Ibar: 25 años juntos, dos hijos y una coartada para el triple crimen

La mujer del español, que finalmente ha sido condenado a cadena perpetua por tres asesinatos, lo ha apoyado con tesón en los peores momentos

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Tanya y Pablo Ibar

Pablo Ibar y su esposa Tanya en una fotografía que se hicieron en la cárcel tras haber sido anualada su condena a muerte (Captura de pantalla de BBC).

© Captura de pantalla de BBC

Tanya Ibar puede respirar con cierto alivio. Su sentido alegato, que hizo llorar a toda la sala, sirvió para ablandar el corazón del jurado que, finalmente, ha sentenciado al español Pablo Ibar a cadena perpetua en lugar de a la pena de muerte. Y aún puede alimentar la esperanza de que el recurso que plantean los abogados sirva para demostrar la inocencia de su marido en el triple asesinato cometido en Florida en 1994. Ella, que cuando se cometió el crimen comenzaba a salir con él y asegura que esa noche durmieron juntos, nunca ha dejado de apoyarle y defenderle. Han sido 25 años de amor incondicional y contra todas las dificultades.

Tanya contó en el suplemento 'Crónica', de 'El Mundo', que ambos se conocieron una fiesta en 1994 y, desde entonces, sigue enamorada de él. En aquel mismo año se produjo el brutal crimen en el que murieron en una casa el propietario de un bar, Casimir Sucharski, y dos modelos, Sharon Anderson y Marie Rogers, y que ha marcado ya para siempre sus vidas. Un detective relacionó a Pablo con una imagen tomada por una cámara de seguridad y empezó una pesadilla que para Tanya no tiene sentido. "Amo a ese hombre y sé que es una buena persona", subrayaba este miércoles ante el tribunal entre sollozos.

Lo cierto es que Tanya ha sido siempre el centro de la coartada de Pablo Ibar: tanto él como ella aseguran que la noche del suceso durmieron juntos. Sin embargo, su testimonio no fue tenido en cuenta en el primer juicio, ni los abogados han querido recurrir a él en este último proceso, ante el temor de que incurriera en contradicciones si el fiscal del caso la acorralaba con sus preguntas y acabase siendo más perjudicial que beneficioso.

Entre medias, han pasado nada menos que 25 años, 16 de ellos con Pablo en el corredor de la muerte, en los que ambos han demostrado que su relación es inquebrantable: se han casado y han tenido dos hijos que hoy tienen 7 y 12 años. El comienzo fue quizás lo más difícil: pasó varios años en el penal del condado de Broward, donde las visitas son siempre a través de un cristal. No pudieron abrazarse ni besarse hasta que se casaron en 1998.

Tras el juicio del año 2000, en el que fue condenado a muerte, Ibar fue trasladado a la Prisión Estatal de Florida, donde permaneció 16 años pendiente de si iba a ser o no ejecutado. Un tiempo en que el que, sábado tras sábado, su mujer lo visitaba aunque para ello tuviera que realizar un trayecto de cuatro horas de ida y cuatro de vuelta. Tanya, que trabajaba entonces como enfermera, hizo caso omiso de las sugerencias de él, que en varias ocasiones la invitó a que rehiciera su vida.

Tanya Ibar Juicio
Tanya Ibar se dirige angustiada al abogado de la defensa durante el juicio (Gtresonline). ©GTres

Cuando en 2016 la Corte Suprema de Florida anuló su condena "ante la ausencia de pruebas físicas que le conecten con el triple asesinato", ambos sintieron abrirse un horizonte de esperanza. La alegría era inmensa. Y a pesar de que en este nuevo juicio el jurado lo ha declarado también culpable, una vez sorteado el riesgo de la pena de muerte, confían en que los recursos surtan efecto. Están acostumbrados a luchar.

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