¿Qué coche me compro: diésel o gasolina?

Las ventas de coches en España han vivido un cambio de escenario en el que el dominio ha pasado del diésel a la gasolina. ¿Cuáles son los pros y los contras de cada uno?

por Elena S. Bartolomé /


Si hay una pregunta que consigue dividir al mundo del motor en dos rivalidades dignas del fútbol patrio es esta: ¿diésel o gasolina? Hasta que llegaron los híbridos, los eléctricos y los coches de gas, una de las grandes decisiones a la hora de elegir vehículo solo encontraba esta doble alternativa. Durante mucho tiempo fue el diésel el que inclinaba la balanza a su favor, pero en los últimos años la situación ha cambiado experimentando un giro de 180 grados. La tendencia se ha revertido y ahora son los coches de gasolina los que acumulan la mayor parte de las matriculaciones.

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Tras muchos años de dominio del diésel, ahora son los coches de gasolina los que lideran las ventas (GTres).

Son muchos los factores que han influido en este cambio de escenario, aunque hay uno que sobresale por encima del resto: el deterioro de la imagen del diésel. A pesar de esta caída en picado, todavía hay conductores que a la hora de comprar un turismo se plantean qué motor les conviene más: un diésel o un gasolina. Todo dependerá del uso que se vaya a hacer del coche, del número de kilómetros y de los lugares por los que vaya a conducir, entre otros.

¿Cuándo conviene comprar un coche de gasolina?

Teniendo en cuenta que todos los coches no son iguales, incluso cuando su motor térmico está impulsado por el mismo combustible, es importante saber cuáles son los puntos que un conductor debe evaluar antes de decantarse por uno o por otro. Hablábamos antes del uso, de los kilómetros y del lugar por dónde se va a circular, pero no es lo único que influye. Veamos cuáles son estos factores.

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Cuando el conductor tiene claro que el uso que va a dar coche va a ser, eminentemente, para recorrer trayectos cortos o para circular en entornos urbanos, la opción más recomendable pasaría por un vehículo de gasolina. Es más, cuando más sencillo y robusto sea el motor, mejor aguantará las exigencias del día a día.

Sin salir de la parte mecánica y teniendo en cuenta que las diferencias en esta parte son cada vez menores, conviene tener presente que una mecánica de gasolina vibra menos, suena menos y es más sencilla que una de diésel. ¿Qué quiere decir esto? Un coche de gasolina suele ser algo más fiable porque es menos complejo. En cuanto al mantenimiento, la situación es parecida a la anterior. Lo normal es que un vehículo de gasolina sea más barato a la hora ir a taller para hacer alguna reparación o para pasar las revisiones pertinentes.

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Todos los coches son diferentes, incluso encontraremos diferencias entre sus versiones (Getty Images).

Al hilo de lo anterior, es hora de pasar al apartado económico para hablar de las diferencias de precio que hay entre un tipo de vehículo y otro. Si comparamos un coche de gasolina con su equivalente en diésel, el primero será, de media, entre 1.500 y 2.000 euros más barato. Algo que se repite a la hora de contratar el seguro de coche o cuando toca pasar la Inspección Técnica de Vehículos (ITV): el precio para un coche de gasolina suele ser menor que para un diésel. ¿Cuánto? Unos 20 euros, aproximadamente.

También existen diferencias en el consumo y en el combustible. Es el último epígrafe que repasamos, pero no el menos importante. Más aún con las subidas de impuestos y con las restricciones al tráfico en las grandes ciudades. Aunque, una vez más, las distancias entre uno y otro son cada vez menos, un coche de gasolina suele consumir más que su versión diésel. Esto era algo que repercutía a la hora de llenar el depósito ya que, con el mismo depósito, había que pasar más veces por la gasolinera y los precios de la gasolina solían ser bastante más elevados.

Desde la subida de impuestos que se produjo en enero de 2019, las diferencias económicas se han reducido hasta ser mínimas e, incluso, en algunos casos el diésel supera ligeramente el precio de la gasolina. No en vano y tomando como referencia a Madrid por ser la capital de España, según los datos de la Comisión Nacional de Valores del Mercado (CNMC), el precio medio del litro de gasolina en 2019 (hasta mediados de mayo) es de 1,374 euros y el del diésel se sitúa en 1,294. Es decir, una diferencia de 8 céntimos.

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Conviene saber cuáles son los factores a favor y en contra que tiene un coche diésel y uno de gasolina (Getty Images).

¿Cuándo me conviene comprar un coche diésel?

Igual que hemos con la gasolina, conviene saber cuáles son los factores a favor y en contra que tiene un coche diésel. Siguiendo el orden establecido anteriormente, estos vehículos son aconsejables cuando el conductor va a recorrer muchos kilómetros y, normalmente, lo hace por carretera. Es normal que surja una duda: ¿qué cifra se puede considerar muchos kilómetros? Unos 20.000-25.000 al año como mínimo ya que con esa media es con la que se consigue que un diésel sea rentable.

En este punto conviene tener claro el uso que se va a hacer del vehículo ya que si el conductor necesita un todoterreno o va llevar remolque, es más aconsejable un diésel aunque no se vaya a hacer tantos kilómetros porque tiene más par que uno de gasolina.

Antes hemos comentado que en la parte mecánica un diésel es más complicada y que su mantenimiento, normalmente, es más caro. Una tendencia que se repite en el precio de compra: es más elevado porque su motor es más complejo y, evidentemente, cuesta más hacerlo. ¿Cuándo se amortiza este sobreprecio? Cuando se acumulan los kilómetros a los que hacíamos referencia antes. Por otro lado, hay que tener en cuenta que, según un estudio de Acierto, el seguro a todo riesgo para un diésel suele ser, de media, un 13,6% más caro que su variante de gasolina.

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Las diferencias entre uno y otro se han reducido en varios factores, uno de ellos es el precio del combustible (Getty Images).

Dejando a un lado la economía, conviene analizar con detenimiento el capítulo del consumo y del combustible. Los coches diésel consumen menos que los de gasolina, aunque éstos últimos han mejorado este aspecto con el paso del tiempo. Sea como sea, si enfrentamos la versión diésel de un modelo con la de gasolina, la primera consumirá entre un 15 y un 20% menos.

Hablar de consumo implica hablar de combustible. Hasta hace poco tiempo, el diésel era más barato que la gasolina y esta era una de las razones que convencían, de forma definitiva, a los conductores. Aquellas cifras inferiores eran una de las encargadas de compensar la mayor inversión en la compra; el problema es que el futuro del precio del diésel es algo oscuro ya que se está encareciendo cada vez más.

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¿Cuánto contamina un coche de gasolina y un diésel?

Este es uno de los factores que más está pesando en muchas decisiones de compra. En los últimos tiempos, el diésel se ha visto afectado por especial foco que se ha puesto en la lucha contra las emisiones. La combustión que tiene lugar en un motor de gasolina contamina menos que la de un diésel, pero estos últimos cuentan con tecnologías y filtros que reducen ese impacto negativo. ¿Cuál es el problema entonces? Los tipos de partículas que producen uno y otro.

La lucha contra las emisiones nocivas se centra en el dióxido de carbono (CO2), en el óxido de nitrógeno (NOx) y en las partículas sólidas (PM) porque el resto se pueden eliminar con algunos sistemas.

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Tanto el diésel como la gasolina contaminan y emiten diferentes partículas y gases (GTres).

Las PM son trazas pequeñas y nocivas que se generan en la combustión. Tantos los vehículos de gasolina y diésel las generan, pero las tratan con filtros para deshacerse de ellas. El CO2 es el principal gas del efecto invernadero y, además, aún no existe ninguna tecnología que lo elimine totalmente. Los coches de gasolina desprenden más CO2 que los diésel y por ello su impacto negativo a nivel global es mayor. El NOx es muy contaminante y especialmente tóxico para los seres vivos. Un coche diésel genera más partículas NOx que uno de gasolina y por esta razón su impacto negativo a nivel local es mayor. Y es aquí donde está el gran problema de los diésel con las emisiones.

Teniendo en cuenta todo esto y añadiendo la lucha que ya se está llevando a cabo en algunos sitios, como Madrid, para eliminar estas emisiones, es importante tener presente dónde vive el conductor o los lugares que frecuenta. Si vive en un pueblo, en una localidad pequeña o en una ciudad sin restricciones, podrá elegir entre un coche de gasolina o uno de diésel atendiendo a los factores anteriores. Si, por el contrario, vive, trabaja o pasa con frecuencia por Madrid, Barcelona y otros puntos que ya han puesto en marcha medidas anticontaminación o tienen previsto hacerlo, lo más aconsejable sería decantarse por un vehículo de gasolina ya que le afectarán menos estos límites.

Y es que, de momento, los coches diésel no van a vivir prohibiciones radicales en cuanto a circulación. Al menos, por carretera ya que, a largo plazo, en las ciudades el futuro del diésel no tiene pinta de ser muy esperanzador.