Zombis, motos y supervivencia. Así es Days Gone, el primer gran exclusivo del año en PS4

Days Gone propone un mundo abierto en el que el jugador toma el control de Deacon St. John, un tipo duro de buen corazón que intenta sobrevivir en un mundo postapocalíptico.

por Ismael Marinero /


Por el horizonte asoma la nueva generación de consolas pero, de momento, Nintendo, Sony y Microsoft siguen peleando por el liderazgo en el sector con sus mejores bazas para Switch, PS4 y XBox One, respectivamente. En una época en la que abundan los juegos multiplataforma, más allá de un hardware potente o unos precios competitivos el arma definitiva de una consola sigue siendo sus juegos exclusivos. La PS4 ha apostado fuerte por Days Gone, de SIE Bend Studios, y los resultados no se han hecho esperar: en su primera semana ha batido récords en Reino Unido, vendiendo más copias físicas que potentes lanzamientos como Mortal Kombat 11 o Tom Clancy’s The Division 2.

Deacon-perseguido-por-zombis

El protagonista del juego, Deacon St. John, huyendo de una horda de freakers (Playstation).

Days Gone, que hizo su primera aparición en la conferencia del E3 de Sony allá por 2016, propone un sandbox en el que el jugador toma el control de Deacon St. John, un tipo duro de buen corazón que intenta sobrevivir en un mundo postapocalíptico. En las primeras escenas, todo pinta mal en un pequeño pueblo de Oregón. La gente huye despavorida de los freakers, humanos infectados por un misterioso virus. Mientras los servicios de emergencia organizan una evacuación, Deacon, veterano de guerra y miembro de una pandilla de moteros locales, deja a su esposa en un helicóptero y viaja con su amigo Boozer a un cercano campo de refugiados. Pero lo que encuentran no es ayuda, sino hordas de freakers y un helicóptero estrellado. Su mujer, suponemos, ha muerto en el accidente.

RELACIONADO: Más noticias sobre Tecnología

Dos años después, Deacon y Boozer se ganan la vida como cazarrecompensas para las comunidades de supervivientes, vagando por el campo de Oregón en sus motos buscando chatarra (que necesitarán para reparar sus vehículos), y animales para cazar y comer. Pero cuidado, los zombis están prácticamente en todas partes y, si te paras un momento para deleitarte con las vistas, un grupo de estas horribles criaturas acabará contigo en cuestión de segundos. Algunos de los humanos que no han sido infectados tampoco son de fiar, así que el peligro está, literalmente, en todas partes.

Hay tantos enemigos sueltos y al acecho, sobre todo en los túneles, que jugar de manera sigilosa es probablemente la mejor de las estrategias en cualquier situación. Dicho esto, el sigilo no es tan importante como en juegos como The Last of Us, ya que los enemigos no te perseguirán si consigues ocultarte y es difícil no ser detectado cuando vas por ahí conduciendo una moto de gran cilindrada.

la-moto-de-days-gone

La moto es uno de los elementos más importantes del juego (Playstation).

Con un territorio enorme por cubrir, la moto se convierte rápidamente en el recurso clave del juego, más importante incluso que las armas. Además de servir para viajar entre los distintos puntos del mapa y escapar cuando las cosas se ponen feas, Deacon almacena allí su munición y sus paquetes de primeros auxilios, imprescindibles para seguir adelante en los momentos más difíciles. Por eso es importante mantenerla bien abastecida gracias a los suministros que se encuentran dentro de los coches de policía, camiones de bomberos y ambulancias abandonados a lo largo y ancho del mapa. La conducción es uno de los aspectos más cuidados del juego, sobre todo una vez que conseguimos mejorar el vehículo y adaptarlo a nuestros gustos.

Aunque caiga en ciertas rutinas repetitivas y no aporte elementos realmente novedosos, Days Gone propone una sugerente y efectiva mezcla de géneros. Los errores y bugs que habían provocado las quejas de algunos jugadores ya se han subsanado con el último parche, que permite seguir disfrutando de nuestros paseos en moto por Oregón mientras acabamos con oleadas de zombis y supervivientes con malas pulgas.