'Mujeres en la Historia': La india Catalina, una 'Malinche' colombiana

Esta mujer, raptada siendo una niña, se convirtió en inseparable del conquistador Pedro de Heredia y jugó un papel muy importante en el asentamiento de los españoles en la actual Colombia

por Daniel Arveras /


La india Catalina fue una mujer que jugó un papel muy destacado en la conquista y asentamiento de los españoles en la actual Colombia. En aquellos primeros tiempos, duros y violentos, esta joven fue fundamental para que el madrileño Pedro de Heredia y los suyos consiguieran explorar y avanzar en aquél territorio. En Colombia es recordada e incluso se la compara con la célebre Malinche; en España son muy pocos los que han oído hablar de ella. Permítanme que les cuente brevemente lo que he leído e investigado sobre aquella mujer…

India Catalina en Cartagena de Indias (Daniel Arveras)

La india Catalina fue seuestrada cuando solo era una niña (Daniel Arveras)

Lo primero que debo decirles es que me topé con su historia hace año y medio, cuando disfrutaba de unas vacaciones en Colombia y me encontraba en la bella Cartagena de Indias. Saliendo del impresionante recinto amurallado de la ciudad vieja, allí la vi por primera vez, en un parque a medio camino de la fortaleza de San Felipe de Barajas, donde el insigne Blas de Lezo y sus escasas tropas les dieron las del pulpo a los altivos ingleses en 1741. Su figura era imponente y una pequeña placa avanzaba una biografía muy intensa. Tras hacer las fotos de rigor,  me interesé por saber más sobre aquella mujer, idealizada en aquella escultura que la representaba como una india regia, de torso desnudo, cuerpo escultural, mirada orgullosa, pluma en la cabeza, dos largas trenzas y un escueto taparrabos. ¿Quién era? ¿Por qué se la recordaba de esta manera?

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Muchos pasajes de su vida permanecen aún en la penumbra pero sí sabemos que, siendo una niña, fue apresada por los españoles en torno a 1509, en una de aquellas primeras incursiones que hicieron por las costas caribeñas de esta zona cercana a Cartagena de Indias y que se saldaban con encontronazos muy violentos con los pobladores de aquellas tierras.
Eran los tiempos de Nicuesa, Ojeda, Juan de la Cosa y otros que exploraban las costas caribeñas de Tierra Firme para hallar riquezas y también indios que pudieran sustituir a los miles que morían por su sobreexplotación y, sobre todo, por las enfermedades transmitidas involuntariamente por los conquistadores en la isla de la Española. 

Imponente escultura de Catalina

La escultura de Catalina en Cartagena de Indias es imponente (Daniel Arveras)

En una de aquellas incursiones, Alonso de Ojeda desembarcó y muy pronto entabló combate con los indios. Las flechas envenenadas llovían por doquier, diezmando a los españoles y acabando con la vida de muchos de ellos, entre ellos con la del célebre cartógrafo Juan de la Cosa. Cerca de Turbaco, Diego de Nicuesa y sus hombres, realizaron un sangriento escarmiento y decidió capturar a una niña, familiar de caciques principales, para trasladarla a Santo Domingo, ser educada en la fe católica y en la lengua y costumbres españolas.

Es aquí donde la existencia de aquella niña cambia para siempre. Trasladada de su mundo, fue asimilando su nueva vida que la convertiría en una pieza clave en la futura conquista. Esto sucedió cerca de 20 años más tarde. Rodrigo de Bastidas había fundado Santa Marta en 1525 y, poco después, los españoles recordaron a aquella mujer raptada por Nicuesa hacía años y que les podía venir muy bien para que les facilitara el avance en aquél territorio. En esa zona se instaló, colaborando con los españoles para lograr un mayor entendimiento con los indios y su evangelización.

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Poco después, en 1532, el madrileño de Pedro de Heredia firmó las capitulaciones con la Corona para conquistar y poblar una zona cercana a Santa Marta y se le concedió el derecho a recibir “dos indios esclavos para lenguas” de la vecina gobernación. Finalmente, consiguió una “lengua” o intérprete, nuestra protagonista. A partir de entonces, la india Catalina se convirtió en inseparable del conquistador Pedro de Heredia, quien fundaría Cartagena de Indias en 1533.  Su conocimiento de la lengua y costumbres de los indios de aquellas tierras la convirtieron en imprescindible para consolidar la conquista en esos parajes de una vegetación asfixiante y poblada por gentes belicosas que no querían someterse a la presencia y dominio de los castellanos. Poco a poco consiguió apaciguar a muchos pueblos y que aceptaran a los recién llegados y al Dios que pregonaban como único y verdadero.

Pedro de Heredia (Daniel Arveras)

El escritor Daniel Arveras junto con la escultura de Pedro de Heredia (Daniel Arveras)

¿No les recuerda a la célebre Malinche? No me negarán que hay similitudes… Sobre su relación con el conquistador Pedro de Heredia, fundador y primer gobernador de Cartagena de Indias, mucho se especula. No sabemos si fueron amantes o no, pero sí que fue su criada y mano derecha en los primeros años de exploración y conquista. Sin embargo, tan estrecha sociedad se rompió poco después, cuando Juan de Padilla, oidor de la Audiencia de Santo Domingo, llegó a Cartagena de Indias para someter a Heredia al primero de sus juicios de residencia. Diversas acusaciones pesaban sobre el madrileño (reparto de encomiendas a sus allegados y familiares, abusos contra los naturales, autoritarismo, fraude a la Hacienda real,…). En el transcurso de las pesquisas oportunas, se tomó declaración a diversos testigos, entre otros a varios criados del gobernador y, por supuesto, a nuestra protagonista…

“He estado con el dicho Pedro de Heredia mucho tiempo y he sido su criada, pero no por eso no dejaré de decir verdad”.

Así comenzó su declaración y, efectivamente, dijo la verdad. Ella había visto con sus ojos como Pedro de Heredia había escondido parte del oro para no declararlo y mermar así el quinto que correspondía a la Corona. Su dignidad, honestidad y valentía llaman la atención, ya que hasta ese momento había sido la fiel intérprete y criada del conquistador, de su señor, contra el que ahora declaraba sin tapujos.  No tuvo que ser fácil para ella, pero fue sincera y denunció el fraude de Heredia, de quien lógicamente se alejó… A partir de aquí su rastro se pierde de nuevo, abriéndose diversas conjeturas sobre su destino y posterior vida…

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Su recuerdo permanece muy vivo en Cartagena de Indias. Algunos la califican como “Malinche”, no sólo por su papel fundamental como traductora al servicio de los españoles sino por haberles ayudado a conquistar aquella parte de Colombia, aunque su visión allí no es tan negativa como la que permanece en la mente de buena parte de los mejicanos hoy en día. Al fin y al cabo, su labor contribuyó a reducir las muertes y batallas entre los españoles y los indios que poblaban aquél territorio. Como manifestó Álvaro de Torres, quien la entregó en Santa Marta a Pedro de Heredia, “… con esta lengua que yo le di, el dicho Pedro de Heredia ha poblado esta tierra, por ser la dicha lengua como es, sobrina de los caciques principales de dicha provincia, y que ella los apaciguó e hizo todos de paz, lo que sin ella no se pudiera hacer, por ser los cristianos y la tierra muy belicosa”.

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Si alguna vez visitan Cartagena de Indias, cosa que por supuesto les recomiendo, podrán ver las estatuas del madrileño Pedro de Heredia y de la india Catalina, separadas apenas por unos centenares de metros de distancia…

Daniel Arveras es periodista y escritor. Su último libro es “Conquistadores olvidados. Personajes y hechos de la epopeya de las Indias”.