Rianxo va recuperando la normalidad tras el desorden causado por el fuego

Aunque ya ha sido levantada la situación de riesgo para viviendas, el fuego todavía no ha sido extinguido y por la zona continúan desplegados efectivos que llevan a cabo labores de control de los rescoldos

por EFE /


El municipio coruñés de Rianxo ha empezado este miércoles a recuperar la normalidad tras la caótica jornada de ayer, en la que el peligroso incendio forestal que afectó tanto a este municipio como al vecino de Dodro causó graves desórdenes y puso en riesgo a decenas de vecinos. El violento avance de la lumbre del día anterior ha dejado hoy paso a las imágenes de lugareños supervisando el estado de sus fincas, ya que muchas de ellas han sido pasto de las llamas que han arrasado 850 hectáreas de terreno forestal.

incendio Rianxo

Lo efectivos de la Unidad Militar de Emergencias desplegados para colaborar junto al resto de servicios de extinción en el incendio forestal cerca de Rianxo. (Facebook/Unidad Militar de Emergencias)

A pesar de que ya ha sido levantada la situación de riesgo para viviendas, el fuego todavía no ha sido extinguido y por la zona continúan desplegados efectivos que llevan a cabo labores de control de los rescoldos, todavía calientes y humeantes, los cuales se enfrían con agua llevada por los medios aéreos presentes. Mientras tanto, los relatos de los que ayer presenciaron el discurrir del fuego comparten varios puntos en común: el estremecimiento por la voracidad y la velocidad a la hora de expandirse, también de nuevo la escasa sorpresa por lo sucedido a tenor del estado de suciedad del monte y la resignación ante la posibilidad de que se repita en un futuro próximo.

En apenas unas horas, el fuego se extendió por la práctica totalidad de la superficie forestal de Rianxo, a la vez que se replicaba en varios focos que permanecían activos mientras el viento llevaba las llamas sin control de una parte a otra de forma constante. El combustible para este rápido crecimiento fue la maleza instalada en un monte que -recalcan sus vecinos- constituía el caldo de cultivo perfecto para un incendio de esta magnitud, de grandes dimensiones, como todos aquellos que sobrepasan el medio millar de hectáreas.

Entre las cenizas dejadas por el paso del fuego se pueden apreciar hoy restos no solo de materia forestal, sino de colchones, menaje de hogar, latas de cerveza o electrodomésticos; un mal recurrente del rural gallego que demuestra la falta de cuidado. No en vano, la mayor parte de esta suciedad y maleza se acumula, según cuentan los vecinos, en fincas abandonadas por sus propietarios o directamente sin un dueño conocido, lo que complica que se lleven a cabo las labores de prevención requeridas, más si cabe en una época del año en la que no debería existir tanto riesgo de incendios como en los meses de verano.

Sin embargo, la sucesión de varios días cálidos y secos y su combinación con los fuertes vientos que han azotado Galicia estos días han terminado provocando que, en pleno mes de marzo, se hayan replicado las condiciones propias de los meses con mayor riesgo, que son los estivales. De todas formas, la gente de Rianxo, un municipio que arde con relativa frecuencia, no se muestra optimista de que este incendio vaya a servir para modificar tal situación, puesto que junto al terreno quemado -principalmente plantaciones de eucaliptos- se acumulan cientos y cientos de parcelas en igual situación de dejadez, que podrían haber ardido en las mismas condiciones de no ser por la rápida intervención del operativo de extinción.

Mientras tanto, prosiguen las investigaciones para determinar cuál fue la causa del primer gran incendio forestal del año en Galicia, aunque los indicios parecen apuntar a que pudo originarse a partir de las chispas saltadas desde un tendido eléctrico a zonas con maleza.