Bernardo Montoya, el detenido por el crimen de Laura Luelmo, confiesa que la mató

Ha sostenido varias versiones distintas a lo largo de la noche tratando de eludir su responsabilidad

por Tu otro diario /


Bernardo Montoya, el hombre de 50 años detenido por su relación con el crimen de Laura Luelmo, ha confesado que fue él quien la mató, según adelanta el diario 'El País' en su edición digital. El interrogatorio al que ha sido sometido por parte de la Guardia Civil ha sido muy largo y en el transcurso del mismo Bernardo Montoya ha sostenido varias versiones, contradictorias e inverosímiles, para tratar de desviar la atención y eludir su responsabilidad. Finalmente, a primera hora de la mañana, se ha derrumbado y ha acabado confesando el crimen.

Casa Bernardo Montoya

Varios agentes en la zona donde apareció el cuerpo de la joven (Gtresonline).

Según el programa 'Espejo Público', de Antena 3, el autor confeso del crimen engañó a Laura Luelmo. "La chica salió de su casa y se me acercó a preguntarme algo. Yo estaba sentado en una silla en la puerta de la mía, que están frente a frente. Ella me dijo: 'Hola, vecino, ¿sabrás de algún supermercado por aquí? Es que soy nueva'. Yo le respondí: 'Claro, mujer' y le di una dirección. La engañé porque la mandé a un callejón sin salida donde no había supermercado ni nada". Después, según su relato, fue hasta allí con su coche y ella se sorprendió al verle. Le propinó un golpe en la cabeza contra el capó de su coche y la introdujo en su maletero.

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Ha asegurado que llevó a la joven hasta el paraje de Las Mimbreras, a unos 4 kilómetros del municipio, y una vez allí, estando ella inconsciente, la desnudó de cintura para abajo e intentó violarla sin éxito. Ha sostenido que en ese momento, cuando aún estaba viva, decidió abandonarla en el monte. Según los resultados provisionales de la autopsia, Laura habría fallecido entre 48 y 72 horas después de su desaparición, por lo que, si se da credibilidad al testimonio del autor confeso del crimen, la joven habría estado agonizando desde el 12 de diciembre hasta dos o tres días después, cuando se ha datado la fecha de su muerte. Se llevó su teléfono móvil y sus zapatillas y se deshizo de estos objetos en un contenedor.

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La Guardia Civil detuvo este martes a Bernardo Montoya, vecino de El Campillo que había salido de prisión el pasado octubre y que tiene antecedentes por asesinato. En el momento del arresto, conducía un coche entre esta localidad onubense y Cortegana. Al sospechar que lo seguían, paró el coche, se bajó y trató de huir campo a través. Los resultados preliminares de la autopsia realizada en el Instituto de Medicina Legal de Huelva ha determinado que Laura Luelmo falleció de un fuerte golpe en la frente entre el 14 y el 15 de diciembre, es decir, al menos dos días después de su desaparición. Los investigadores trabajan con la hipótesis de que la joven fue retenida ilegalmente, aunque el relato de Bernardo Montoya no concuerda con esta sospecha.

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Tras pasar por el puesto de la Guardia Civil en Cortegana, Bernardo Montoya se encuentra en dependencias de la Comandancia de Huelva. Agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) están al frente de un interrogatorio, con un plazo legal que fija 72 horas de máximo antes de pasar a disposición de la juez de instrucción número 1 de Valverde del Camino, que ha decretado el secreto de sumario tras asumir la investigación.

El autor confeso del crimen ha pasado en prisión 20 de sus 50 años. Primero fue condenado a 17 años de prisión por la muerte violenta de una anciana. Había entrado a robar en su casa y al verse sorprendido, la apuñaló mortalmente. Cuando quedó libre por este crimen robó a una mujer y fue condenado a dos años y 10 meses de prisión por un delito de robo con violencia. En Cortegana, el pueblo de la sierra de Huelva donde reside la familia Montoya, contemplaban con preocupación el regreso tanto de Bernardo como de su hermano gemelo Luciano, quien también ha pasado años preso por delitos de sangre. En 2005 hubo importantes altercados en el pueblo precisamente por la actividad criminal de los Montoya, especialmente de estos dos hermanos, a quienes parte de los habitantes querían expulsar del municipio.