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El duro relato de una superviviente de violencia de género: 'Quien pega una vez, repite. Siempre es así'

Logró salir del infierno en el que se convirtió su vida dejando atrás el miedo y ahora vive con sus tres hijas menores en un humilde barrio de Murcia

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Por EFE
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La historia de Teresa es una historia de superación (EFE)

© Efe

Tiene menos de 40 años y una valentía digna de admirar. Teresa (nombre ficticio), es madre de cuatro niñas, huérfana desde niña, es un ejemplo de fortaleza aunque ella se ruboriza cuando alguien se lo dice. Sabe que su mérito está "en vivir hoy, con la mente fría, sin pensar en mañana" ni dejar que el miedo, el cansacio o la falta de dinero te frenen. Como mujer maltratada, su historia es una sucesión de continuas rupturas y reconciliaciones, con falsas promesas de que "no te voy a pegar más" y muchos "te quiero" y "no puedo vivir sin ti". Este domingo es el Día Internacional de la eliminación de la Violencia contra la mujer.

Es una de las miles de mujeres amenazadas y agredidas durante años por sus parejas. Ahora está separada y vive con sus tres hijas menores en una pequeña casa de alquiler de un barrio obrero de Murcia. En una conversación con EFE, asegura que romper definitivamente con el hombre que te pega solo es posible cuando "abres los ojos y ya no empatizas con él".

La mecha que encendió la ruptura fue su hija pequeña. Era un bebé de menos de dos años y esa noche era insoportable seguir escuchando sus llantos. Eran las ocho -recuerda- y la cría llevaba llorando desde las siete de la mañana. "Él la había lanzado a la cama y pegado. Ahí fue cuando llamé. Eso fue (...). Eso nos salvó a las cuatro". "Fue duro, mucho", afirma de esa ruptura definitiva, "pero gracias a dios la fase de entender al maltratador ya la he pasado, y estoy contenta de que sea así porque el riesgo no desaparece mientras sigas entendiendo al que te pega".

Teresa confiesa que llegas a acostumbrarte a las palizas. "Me da vergüenza decirlo, pero es así. Te pegan y te acostumbras a los palos porque sí, porque eso pasa. Llega un momento en que es algo normal en tu relación. Y da igual que te peguen porque tú no te importas". Ahora ella vive tranquila porque sabe que él está lejos, a más de 300 kilómetros de Murcia. Está preso y tiene muchas causas pendientes con la justicia por agresiones, estafas y tráfico de drogas. "Tardará en salir. Además, ahora tiene otra mujer y un hijo", explica.

Durante años, esta superviviente soportó las idas y venidas sentimentales de su maltratador, le acompañó en sus aventuras vitales fuera y dentro de España, y pagó las consecuencias de haberle ayudado en sus negocios ilegales. "No estoy orgullosa de mi pasado", confiesa con la mirada baja.

Pese a ser víctima, es muy dura con el resto de mujeres en su situación. Opina, algo enfadada, que parte de culpa de lo que ocurre la tienen las parejas de los maltratadores. "No se pueden traspasar las medidas de seguridad que se imponen y está ocurriendo todos los días. Lo digo porque sé de lo que hablo. Si esto ocurre, ¿quienes son entonces los culpables?", se pregunta Teresa, que se muestra radical en esa opinión y llama la atención insistentemente en el hecho de que "quien pega una vez, repite. Siempre es así, siempre, se pega una vez y luego otra".

Esta maltratada, que "estaba ciega" hasta hace unos años, como ella misma asegura, trabaja en el servicio municipal de ayuda a domicilio y sueña con un empleo en una residencia de ancianos. Vecinos, voluntarios, religiosas, asistentes sociales y psicólogos son -y han sido- sus grandes aliados para cambiar su vida. "Se trata de vivir sin pensar en mañana y, por supuesto, de tener voluntad y ganas de superación", sentencia.