Rosario Porto, condenada por el asesinato de su hija Asunta, más vigilada tras intentar atentar contra su vida

En la prisión dudan de si se trata de una llamada de atención o bien intentaba realmente acabar con su vida

por Tu otro diario /


Rosario Porto, la madre de Asunta, por cuyo asesinato fue condenada a 18 años de cárcel junto con el padre de la niña, Alfonso Basterra, será sometida a vigilancia cada dos horas en la prisión de A Lama (Pontevedra) tras haber intentado atentar contra su propia vida con el cordón de una sudadera. Así se lo han confirmado a EFE fuentes penitenciarias que, asimismo, han explicado que no saben si se trata de un intento de llamar la atención a modo de protesta o si, en efecto, pretendía poner fin a su vida al encontrarse deprimida.

Rosario porto durante el juicio

Rosario Porto, muy seria, durante una de las jornadas del juicio por la muerte de su hija (EFE). 

Todo sucedió en la ducha el pasado 12 de noviembre y, al parecer, al momento llamó a voces a su compañera de celda, de manera que este episodio culminó ahí, pero a consecuencia del mismo se intensificó el protocolo de prevención de suicidios y ahora tiene con ella a otra interna de confianza. Toda precaución es poca cuando, además, no es la primera vez que sucede un hecho de estas características: en febrero de 2017 tuvo que ser trasladada a un centro hospitalario de A Coruña tras haber ingerido una gran cantidad de pastillas. 

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Rosario Porto, abogada, cumple la pena impuesta por el vil crimen en la prisión de A Lama, en Pontevedra. Allí, hasta la fecha, han informado las mismas fuentes, se dedicaba a leer, escribir, a entretenerse con las cartas que recibe, acudir a la biblioteca, disfrutar con la radio, participar en algunas actividades y asistir a misa. Mientras, Alfonso Basterra, periodista, su ex y padre de Asunta, está en el otro extremo de Galicia, en el penal de Teixeiro, en A Coruña, y de puertas adentro su día a día prácticamente transcurre de la misma manera, tal y como han desvelado fuentes conocedoras de su estado.

Alfonso Basterra y Rosario Porto durante el juicio

Alfonso Basterra y Rosario Porto durante una sesión del juicio que se celebró por la muerte de su hija (EFE). 

Los dos fueron condenados por un jurado popular por la muerte violenta de la pequeña Asuna, su hija adoptiva, a la que habían adoptado cuando era apenas una recién nacida. El cadáver de Asunta Basterra fue localizado el 22 de septiembre de 2013 por dos viandantes en una cuneta del municipio coruñés de Teo, próximo a Santiago de Compostela, horas después de que su madre hubiese denunciado la desaparición de la menor, de 12 años. 

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Las incongruencias testificales de Rosario Porto y Alfonso Basterra, y sus teorías imposibles de probar, desencadenaron muy pronto las sospechas, lo que provocó sus detenciones por homicidio, una calificación que posteriormente se elevó a asesinato. En el endurecimiento de la condena pesaron las pruebas forenses realizadas a la víctima y que revelaron que era sedada con Lorazepam, un ansiolítico cuyo registro más alto correspondía al día 21 de septiembre, la jornada en la que desapareció.

Los análisis mostraron, igualmente, significativas concentraciones de este tranquilizante durante el mes de julio de ese año, fecha en la que dos profesoras de música de Asunta detectaron en la alumna un preocupante estado de somnolencia, que su familia atribuyó a su supuesta condición de alérgica, patología por la que, decían, estaba en tratamiento. La pediatra, no obstante, siempre negó tal padecimiento.

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El 19 de noviembre de 2013 se levantó el secreto de sumario y trascendió un auto en el que constaba el convencimiento de que los padres de Asunta tenían un plan acordado para acabar con su vida, según el cual él se encargaría de drogarla hasta el aturdimiento para facilitar con ello una asfixia que ejecutaría la madre. La instrucción consideró probado que en el domicilio de Alfonso Basterra (Rosario y él estaban separados) es donde se produjo la ingesta de tranquilizantes y, también, que existía una autoría material y otra intelectual "y perversa".