Los niños atrapados en la cueva tailandesa comienzan sus clases de buceo de cara a su rescate

Un grupo de diez soldados, liderados por un médico militar, se encuentran con el grupo para evaluar el desarrollo de sus condiciones físicas

por Tu otro diario /


Ya se ha logrado lo fundamental: encontrar a los 12 niños del equipo de fútbol y su entrenador, perdidos desde el pasado 23 de junio en una cueva en Tailandia, pero aún queda por delante la tarea de sacar al grupo de gruta. Un objetivo en el que los especialistas podrían tardar semanas o incluso meses, según han alertado. De momento, un grupo de diez soldados liderados por un médico militar acompaña a los 12 niños y su monitor, que ya han comenzado las lecciones aceleradas de aprendizaje de natación y buceo. "Bucear es la única salida (...) hay que intentarlo antes de la llegada de las lluvias, después será más complicado", dijo a Efe el alemán Torsten Lechler, asesor técnico en las operaciones. 

Tailandia

Los niños se graban vídeos en los que se les ve sonreír a pesar de las circunstancias (Getty Images).

"Tenemos a trece personas frágiles que tienen que bucear, escalar, bucear y volver a caminar. Todos están bien de salud, pero necesitan unos días para recuperar las fuerzas", narraba Lechler. El buceador con 40 años de experiencia y radicado en Phuket, señaló que cuentan con unas máscaras especiales para los menores que cubren toda la cara y permiten la comunicación directa bajo el agua. "Hablar en su idioma con los miembros de rescate les dará confianza", asegura el alemán.

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Los equipos de rescate han instalado un campamento provisional en una cavidad, a unos 1,5 kilómetros de donde se encuentran los menores para trasladar poco a poco el material de rescate. "Durante el buceo (los niños) se van a enfrentar a un buen número de retos como: mantener la calma, la nula visibilidad, corrientes o las frías temperaturas de las aguas", señala el experto. La mayoría de los niños ni siquiera saben nadar, además, el trayecto hasta la salida es una inmersión muy técnica, de entre tres y cuatro horas de duración para un buceador profesional adulto, con cambios de nivel y pasajes estrechos en los que solo se podría pasar en fila de a uno. 

Niños Cueva

Las imágenes difundidas muestran a los pequeños con buen estado de salud (EFE). 

No obstante, las lluvias y la época del monzón, que se prolonga hasta octubre, amenzan con elevar el nivel de las aguas dentro de la cueva, suponiendo que se decidiera mantenerlos allí hasta que deje de llover, se despejen las salidas de agua y barro e incluso puedan drenarse. El daño físico y psicológico que podría derivarse de una estancia tan larga es también un argumento en contra. Tampoco parece demasiado realista la tercera opción en liza: encontrar una oquedad que pudiera servir de ruta alternativa para llegar hasta los niños. 

 

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Un nuevo vídeo publicado por la Marina tailandesa muestra a los niños dentro de la cueva arropados con mantas térmicas, saludando e incluso riendo. Ruetaiwan Patisen, la portavoz de los equipos de rescate, señaló a Efe que el grupo se encuentra bien, a pesar de haber estado diez días sin comer, y que los soldados permanecerán con ellos hasta que sean rescatados de la gruta, situada en la provincia de Chiang Rai. En cuanto recuperen las fuerzas, los niños empezarán a aprender a bucear con bombonas de aire para salir de la cueva. "No hay prisa", subrayó Ruetaiwan, al asegurar que los niños y su monitor saldrán cuando estén listos y sea seguro para ellos bucear a lo largo de estrechas grutas inundadas hasta la salida, situada a unos tres kilómetros.

Rescata Cueva Tailandia Getty Images

Efectivos del ejército tailandés transportan enormes mangueras con las que drenar el agua que anega la gruta (Getty Images).

 

Los familiares de los atrapados están "felices y esperanzados" de abrazar cuanto antes a sus seres queridos, según amplifica el portavoz gubernamental, Weerachon Sukondhapatipak, mientras todo el país aguarda para celebrar un final feliz.Mientras, los equipos sanitarios han comenzado las prácticas ante una hipotética evacuación de emergencia de las víctimas, que podrían ser trasladadas al hospital en cuatro helicópteros militares apostados en las proximidades de la cueva.

De momento, los escolares, de entre 11 y 16 años y su entrenador de fútbol, de 26, están siendo alimentados con suplementos energéticos y vitaminas, y sus familias, que esperan a la entrada de la cueva, al menos pueden ver imágenes suyas cada día mejor recuperados. Ahora cabe esperar que el deseado abrazo no se prolongue demasiado.