El futbolista Rubén Castro queda absuelto por presuntos malos tratos sobre su expareja

La Audiencia de Sevilla justifica su decisión por no poder atribuir 'pleno valor' al testimonio de la denunciante

por Europa Press /


La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Sevilla ha confirmado la sentencia del Juzgado de lo Penal número 14 que absolvió al futbolista del Real Betis Rubén Castro por los presuntos malos tratos cometidos sobre su expareja sentimental. En la sentencia, el tribunal rechaza de este modo los recursos que interpusieron la Fiscalía y la acusación particular ejercida por la denunciante contra la sentencia absolutoria dictada por el Juzgado de lo Penal el día 27 de julio de 2017 tras el juicio celebrado en mayo de ese mismo año.

Rubén Castro

Rubén Castro (Gtresonline)

En el juicio, la Fiscalía solicitó para el futbolista cuatro años de cárcel por un delito de malos tratos habituales, un delito de amenazas leves y seis delitos de maltrato en el ámbito familiar, mientras que la acusación particular reclamó ocho años y nueve meses de prisión. Si bien, en la sentencia se recogía, en los hechos probados ahora aceptados por la Audiencia, que "no ha quedado acreditado" que el futbolista hubiere empleado la violencia "como método de imposición y sometimiento de la voluntad" de la denunciante, así como tampoco que hubiere ejercido "de forma frecuente y reiterada en el tiempo actos de violencia física y verbal sobre la misma, vejándola en privado" con insultos. Igualmente, el juez de lo Penal no considera probado que la hubiese golpeado en un ojo, ni propinado patadas y golpes en la cara, así como tampoco otras agresiones.

La Audiencia recuerda que "no puede, ni debe, volver a valorar las pruebas que se practicaron ante el Juzgador de instancia, ni menos aún comparar el proceso crítico y valorativo de aquel órgano con la que pudiera ser nuestra hipotética propuesta valorativa de la prueba". Solo está permitido "revisar si aquel órgano, en el momento de fijar el soporte fáctico de su resolución, se ha mantenido o no" dentro de los límites "de lo racional, la lógica y las máximas de experiencia, así como comprobar que no haya preterido indebidamente algún medio de prueba que pudiera resultar relevante en relación con las conclusiones que alcanza o susceptible de cambiar el signo de éstas".

El tribunal también analiza los recursos presentados tanto por el Ministerio Público como por la acusación particular que ejerce la denunciante, que solicitaron en primer lugar la nulidad de la sentencia y del acto del juicio y, de manera subsidiaria, que se condenara en alzada al acusado como autor de un delito de amenazas leves a la pareja. La Audiencia concluye que las diferentes pruebas que se pretenden de cargo no llegan a "alcanzar poder de convicción suficiente como para lograr la certeza que requiere una sentencia penal".

Igualmente, la Sala señala que el juez de lo Penal "explicita sobradamente las razones en que se funda para no atribuir pleno valor de cargo al testimonio" de la denunciante ya que no fueron precisas ni concretas. "Apunta que o bien no les fueron narrados los hechos con detalle, o bien se les refirieron de manera confusa o no se les transmitió de forma mantenida y persistente una misma versión de lo ocurrido, como hipótesis al menos alternativas y tan posibles como una mera falta de memoria".

"MODIFICACIONES" DE LA DENUNCIANTE DESDE LA POLICÍA HASTA EL JUICIO

Sobre el recurso de la acusación particular, el tribunal dice que "la piedra angular" en la que se basa el mismo es el testimonio de la denunciante, y señala que, al analizarlo, "no advertimos que fuera arbitrario o ajeno a las máximas de experiencia cuestionar su credibilidad sobre la base de las modificaciones que fue introduciendo desde su inicial comparecencia ante la Policía hasta el acto del juicio". El solo testimonio de la denunciante, "sin otro apoyo o respaldo sólido", resulta al juez de lo Penal, según la Audiencia, "insuficiente para enervar la presunción de inocencia y obtener auténtica certeza que soporte un pronunciamiento condenatorio".

El recurso de la acusación particular postula la nulidad del juicio y la sentencia por el modo en el que se desarrolló la vista oral, "en condiciones que perturbaron la serenidad de la letrada, de la víctima y de los testigos, todo ello en relación con la publicidad del juicio o la presencia de los medios de comunicación". La Audiencia, a esto, señala que "respeta" la versión de la apelante, aunque rechaza esta alegación.