La admirable historia de Asier de la Iglesia, enfermo de esclerosis múltiple y que ha hecho historia en el mundo del baloncesto

El jugador ha decidido que su vida no gire en torno a su enfermedad, sino a un lema: 'No esperes a que pase la tormenta, aprende a bailar bajo la lluvia'

por Tu otro diario /


Asier de la Iglesia tenía 29 años cuando, hace seis, le diagnosticaron esclerosis múltiple. Un mazazo, porque esta enfermedad neurodegenerativa no tiene cura y porque, de primeras, augura un difícil camino para las personas que la padecen. Pero él decidió plantarle cara y no dejar que marcase su agenda. "Llorar no me va a mejorar la vida", dicen que le espetó al neurólogo en el momento que le comunicó el diagnóstico. Ayer demostró que no hay trabas suficientes para quien trabaja duro: este veterano jugador de 35 años debutó en la máxima categoría del basket nacional, la Liga Endesa, conocida tradicionalmente como ACB. Un hito histórico.

Asier de la Iglesia

Asier de la Iglesia debutó en un partido entre el Delteco GBC y el Divina Seguros Joventut (ACB).

En estos seis años desde el diagnóstico, Asier ha tenido que lidiar con la cara visible de su enfermedad: falta de sensibilidad, problemas motrices, dificultades en la visión, fatiga... unos síntomas que parecen, en principio, incompatibles con la práctica de un deporte tan exigente físicamente como el baloncesto. "Tengo un 40% de discapacidad y podría jugar en una liga adaptada a ello, pero mientras aguante como ahora, no tengo intención de hacerlo", comentaba en una entrevista concedida al 'Diario Vasco' después de su efímetro fichaje por el Gipuzkoa Basket: el club decidió que disputase con su camiseta un partido de Liga ACB para visibilizar su lucha contra la esclerosis múltiple, una enfermedad que afecta a 50.000 personas en España. Con esta iniciativa, también se pretende recaudar fondos para la investigación de la dolencia.

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"Alguien que haya jugado al baloncesto sabe que sentir el balón es de las cosas más importantes. Tengo un 85 o un 90 por ciento de falta de sensibilidad. Siento muchísimos menos, pero siento algo. Necesito muchas horas para empezar a sentir el balón con la yema de los dedos", explica Asier, que esta temporada ha sido uno de los mejores jugadores de la cuarta categoría del baloncesto nacional, la Liga EBA, con una media de 17 puntos y 13 rebotes en el Ordizia, el club en el que milita. Además, trabaja en una cadena de montaje y lleva una vida bastante parecida a la de cualquiera.

Asier de la Iglesia

Asier, muy sonriente durante su presentación como fichaje del Gipuzkoa (Facebook).

"Quiero conseguir que cuando a alguien le detecten la enfermedad no crea que en seis meses o en tres años va a estar en una silla de ruedas, sino que va a tener una vida. Que vea ejemplos de gente que lleva seis años con la enfermedad, como yo, que trabajo, juego a baloncesto y soy feliz. Es una enfermedad muy grave, no es una tontería, pero se puede ser feliz", contaba el jugador en su presentación oficial como fichaje para el partido, en el que los integrantes de los dos equipos lucieron pulseras con el que Asier ha decidido que sea el lema de su vida: "No esperes a que pase la tormenta, aprende a bailar bajo la lluvia".