De millonaria a desahuciada con 98 años tras ser estafada por su propio nieto

María Díaz Urosa, de casi 100 años, ha perdido dos millones de euros a manos, presuntamente, de su nieto y ha recibido una orden de desahucio

por Tu otro diario, Europa Press /


María Díaz Urosa está rota de dolor. La mujer, de 98 años, llora desconsoladamente cuando le preguntan, en ‘El Programa del Verano’, de Telecinco, por la estafa que ha sufrido, presuntamente, a manos de su propio nieto. Aunque Mary -así la llama todo el mundo de forma cariñosa- ha vivido siempre en una mansión y de manera muy holgada, no solo ahora no tiene un solo céntimo, sino que además ha recibido una orden de desahucio. Todo por culpa de su nieto.

María Díaz Urosa

María Díaz Urosa, de 98 años, ha recibido una orden de desahucio tras ser estafada, presuntamente, por su nieto (Telecinco.es)

El nieto, Manuel C. G, de 55 años, se hizo con casi 2 millones de euros de su abuela, quien ha denunciado que no la ha dejado dinero "ni para pan" y ha cargado contra el banco por permitir que le dejara las cuentas vacías. Además, llegó a vender su dúplex de Pozuelo de Alarcón (Madrid) sin su consentimiento por unos 420.000 euros.

Mary cuenta que el engaño se empezó a fraguar tras la muerte de su marido, cuando ella decidió vender la mansión en la que vivía para comprar otra vivienda más pequeña (el dúplex de Pozuelo). Fue entonces cuando su nieto se ofreció a ayudarla y le pidió todas las escrituras y documentos de su patrimonio, que la abuela, confiada, le entregó.

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Este miércoles, Mary acudió Audiencia Provincial de Madrid, acompañada por su abogado, Marcos García Montes. Andaba con dificultad, apoyada en su bastón, y se dirigía a uno de los trances más complicados de su vida: enfrentarse a su propio nieto ante un juez.

El hombre se sienta en el banquillo por un delito continuado de estafa y alternativamente un delito continuado de apropiación indebida. El fiscal pide para él cinco años de cárcel, pero la acusación particular eleva la pena de cárcel a ocho años y dos millones por daños y perjuicios. Suma además 300.000 euros por daños morales.

"Ojalá me devuelve para comer. No entiendo cómo los del banco le dieron todo. No me ha dejado ni para pan", ha manifestado a la entrada de la sede judicial la mujer con lágrimas en los ojos.

En el juicio, el acusado ha negado que la estafara, afirmando que todo lo hizo con la firma de su abuela y bajo notario. Sin embargo, el notario ha reconocido que no leyó la letra pequeña, admitiendo que pudo obrar mal. De hecho, García Montes ha insistido en el juicio que el funcionario actuó de mala fe, instando a la Sala a su presunta responsabilidad en lo ocurrido.

HECHOS JUZGADOS

El acusado trasladó en 2010 su residencia desde Estados Unidos a España al tener conocimiento de que había fallecido el segundo esposo de su abuela, que por aquel entonces tenía 92 años de edad. Sirviéndose de una "fingida" relación de cariño, convenció a su abuela para que le nombrara heredero universal en su testamento y a su abogado como albacea.

De forma simultánea la mujer, "confiando en que el acusado realizara una buena gestión de su patrimonio", le nombró apoderado en todas sus cuentas bancarias, circunstancia que fue aprovechada por el nieto para hacer transferencias a su favor a una cuenta de su exclusiva titularidad.

El 30 de julio de ese mismo año, el procesado consiguió que su abuela le otorgara ante notario un poder general para disponer de todo su patrimonio y fue con ese poder con el que meses más tarde constituyó una sociedad limitada junto a su abuela que le sirvió para vender una plaza de garaje propiedad de la mujer estafada por 35.000 euros "sin que hasta ahora haya reintegrado cantidad alguna por el producto de la venta".

Posteriormente, el acusado, "bajo el pretexto de elevar a público el acuerdo social", lo que consiguió en realidad fue que su abuela realizara una ampliación de capital para la sociedad; un procedimiento que, a juicio de la Fiscalía, "le deja huérfana de todo bien y ya no tenía necesidad de utilizar el poder que un día le otorgó".

El procesado aparecía como el administrador de la sociedad Díaz Carazo S.L., "de la que no consta actividad, ni rendimientos, ni beneficio alguno", pero de la que sí recibía mensualmente una nómina que no superaba los 2.200 euros e incluso adelantos periódicos de la nómina en las que ya cobraba la referida suma y que podían alcanzar un importe de 6.000 euros.

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Incluso, para evitar pagar el impuesto de sucesiones, consiguió que la abuela le otorgara escritura pública de donación de todas las participaciones sociales que tenía en propiedad.

Así, en poco menos de un mes los 50.000 euros aportados por la querellante para la ampliación de capital el saldo en la cuenta bajó a los 11.671 euros, motivo por el cual el acusado decidió vender la casa de su abuela sin su consentimiento por valor de 420.00 euros. En poco menos de dos años, hizo extracciones de la cuenta que tenía la sociedad hasta dejarla en 2.229 euros.