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La apasionante historia del Museo del Jamón, que tiene a un Míster España entre sus herederos

Luis Alfonso Muñoz, presentador de televisión, pertenece a una familia que sabe lo que es la adversidad y el coraje para salir de ella con el éxito más absoluto

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Por ELENA VILLEGAS
Luis Alfonso Muñoz

Luis Alfonso Muñoz, Managing Director de Museo del Jamón (imagen cedida por Luis Alfonso Muñoz)

© Luis Alfonso Muñoz

Luis Alfonso Muñoz ha presentado programas de televisión de renombre (Canal Sur, Telecinco, TVE) y ha sido Míster España, pero actualmente está volcado en la empresa familiar, el célebre Museo del Jamón. Es uno de los negocios más prósperos de nuestro país, pero su éxito está labrado desde el esfuerzo más intenso. Luis Alfonso explica con orgullo, a ‘Tu Otro Diario’, el origen humilde de su familia: “Mi padre sabe lo que es vivir en una chabola”.

Su abuelo, Marcelo Muñoz -cuya imagen figura en el logotipo del Museo del Jamón-, llegó a Madrid procedente del pequeño pueblo extremeño de Cabezuela del Valle. Sin el dinero suficiente para comprar o alquilar una vivienda, “se van a lo que entonces se conocía como el Cruce de Villaverde a vivir a una chabola, a una casa hecha por mi abuelo”, cuenta Luis Alfonso. En aquella época, su padre tenía cuatro años y su tío, siete.

El primer trabajo del cabeza de familia fue como mampostero en la obra del río Manzanares. “Él no tenía ni idea de mampostería”, nos explica su nieto, pero “era el que más piedras ponía y el que más ganas le echaba”. El siguiente paso fue comprar melones para venderlos “y así, poco a poco, comprando y vendiendo fruta, buscándose la vida -era de esa generación que no sabía lo que era gastar dinero, solo sabía ahorrar las cuatro perras que hacía- consiguió poner una tiendecilla, una frutería”.

En esa frutería, en el madrileño barrio de Villaverde, Francisco, el padre de Luis Alfonso, desarrolló su espíritu empresarial. El negocio marcha, pero Francisco apuesta por ampliarlo y poner una tienda de ultramarinos. La parte de la charcutería funciona tan bien que decide “invertir el dinero que tenía previsto para su piso de casado en remodelar la tienda y en abrir una charcutería”. A partir de ahí, el padre y el tío de Luis Alfonso “salen a la calle a vender jamones y embutidos con el nombre de Marcelo Muñoz e hijos”. Les va tan bien que, en el año 78, inauguran el primer Museo del Jamón en el Paseo del Prado.

Aquellos inicios tampoco fueron fáciles. Recibieron la oposición del abuelo porque “en esos años, la hostelería no se veía del todo bien, se veía como un mundo en el que estaba el alcohol muy a mano”. Además, hubo quien les advirtió de que ese negocio no duraría ni tres meses porque no entendían que las cañas y las tapas de jamón pudieran obtener rentabilidad a precios tan bajos.

Museo del Jamón
Establecimiento del Museo del Jamón en la Carrera de San Jerónimo, Madrid (Museo del Jamón) ©Museo del Jamón

Lo que viene después es ya conocido: el crecimiento espectacular de una empresa familiar que se ha convertido en todo un referente para turistas y habitantes de Madrid y a la que han ‘salido’ no pocos imitadores. Sus seis establecimientos se encuentran en la capital madrileña y facturan millones de euros.

Luis Alfonso confiesa que el Museo del Jamón “es la piedra angular de mi vida y de la de mis hermanos” y, actualmente, se dedica por completo a él como director de Marketing, si bien reconoce que la televisión es su “gran pasión”. Ha presentado programas tan importantes como ‘La tapa es nuestra’ o ‘Se llama copla’, que se emitían en horario de máxima audiencia en Canal Sur.

El primero de ellos, ‘La tapa es nuestra’, le iba como anillo al dedo. La temática no podía resultarle más familiar y conoció a destacadas figuras de la hostelería con las que permanece en contacto a día de hoy. Se sentía a gusto y la cámara lo transmitía; de ahí que miles de espectadores andaluces siguieran el concurso cada semana. Lo mismo ocurrió con el talent showSe llama copla’, pese a que reconoce no contar con muchos conocimientos previos sobre este tipo de música, se desenvolvió en plató con la misma maestría.

Tanto en televisión como en la empresa familiar, Luis Alfonso Muñoz hace gala de sus genes y es todo un ejemplo de dedicación, entrega y saber hacer cuyo fruto no puede ser otro que un magnífico resultado del proyecto que tenga entre manos. Sea cual sea.

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