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Una de las niñeras de Madeleine McCann en Praia da Luz rompe su silencio y describe la noche en la que desapareció

Dice que recuerda cómo Kate gritaba “¡Se la han llevado!” y cómo Gerry buscaba desesperadamente debajo de los coches

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Madeleine McCann tenía tres años cuando desapareció en 2007

© GTres

Las duras escenas que presenció una exniñera de Madeleine McCann en el resort Ocean Club de Praia da Luz aquella fatídica noche de mayo de 2007 todavía hoy la persiguen. Tal vez eso la ha llevado a romper su silencio de años y a hablar sobre los sucesos que vivió como testigo, en primera persona.

Aunque la niñera que los McCann tenían asignada en el resort era Catriona Baker, la mujer que ha ofrecido el testimonio, que no quiso facilitar su nombre, también cuidó ocasionalmente a los gemelos Amelie y Sean y a su hermana mayor, Madeleine, la niña "tímida y dulce" que era la preferida de las 'nannys' que trabajaban en el Ocean Club.

Aquella noche, como muchos de sus compañeros de trabajo, acudió a la habitación de la que desapareció Maddie y pudo escuchar los desgarradores gritos de una madre "en estado catatónico", Kate, que no paraba de decir: "¡Se la han llevado!". También queda indeleble en su memoria la imagen de Gerry, el padre, agachado, rodilla en tierra, mirando bajo los coches aparcados en el complejo turístico, impotente.

"No puedo olvidar aquello", ha confesado en declaraciones al diario británico 'Daily Mirror,' al tiempo que ha sembrado dudas sobre la actuación de la policía portuguesa en los primeros momentos tras la desaparición de la pequeña.

En primer lugar, ha dicho, por llegar muy tarde al hotel, 90 minutos después de que se diera la alarma. En ese tiempo, asegura, muchas personas entraron en la habitación y contaminaron la escena del secuestro, lo que pudo haber influido de forma crucial en la investigación posterior, ha asegurado.

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Sus padres, llorando, en los días posteriores a la desaparición ©GTres

"Sé que yo no entré en ese apartamento, pero casi todos los demás sí lo hicieron. Así, las pruebas desaparecieron. No hubo nadie que dijera que había que precintar la habitación", ha narrado, para quejarse también de que su declaración inicial a la policía portuguesa fue entregada incompleta a la Policía Metropolitana de Londres encargada de la investigación del caso.

También ha contado que desde la mañana siguiente a la desaparición de la niña, todos los empleados del hotel fueron 'reclutados' para buscar en todos los contenedores tanto de la propiedad como de los alrededores, por si la niña había sido depositada en alguno de ellos. "Fue en ese momento cuando nos dimos cuenta de que esto era serio", ha recordado.

La testigo ha señalado que el Ocean Club, a diferencia de otros complejos de la cadena Mark Warner, no era un lugar seguro. Un año antes de la desaparición de Maddie, una empleada del hotel denunció que había sido atacada y todo el personal, sobre todo las mujeres, había recibido avisos de extremar la cautela por las violaciones en la zona.

También recuerda cómo no podía creer que en los primeros momentos se acusara a los padres de Madeleine, que cenaban en un restaurante a unos 40 metros de distancia de su apartamento, algo "completamente normal" en el resort, ha explicado.

El secuestro ocurrió en mayo de 2007 cuando la niña de tres años dormía en el apartamento de la familia con sus hermanos, los gemelos Amelie y Sean.

"Es probablemente muy ingenuo, pero para mí el mejor escenario posible es que ella fuera raptada y luego adquirida por una persona rica que no tenía hijos. No puedo pensar en otra posibilidad", ha comentado sobre un suceso que, casi 10 años después, sigue vivo en su mente como si hubiera ocurrido ayer.