El difícil viaje de dos familias que lograron su sueño tras sortear el veto de Trump

Consiguieron sus visados tras meses de gestiones para huir de la guerra de Yemen, pero al llegar a Estados Unidos se encontraron las fronteras cerradas para ellos. El lunes por fin pudieron reunirse con sus familiares aprovechando la suspensión del veto migratorio por los tribunales

por Tu otro diario /


Para los hermanos Aziz y la familia Al-Musiri el pasado lunes comenzó una nueva vida. Una nueva vida lejos de la guerra que asola a su país de origen, Yemen, y que a pesar de los meses de esfuerzos y gestiones han estado a punto de perder cuando ya la acariciaban con la punta de los dedos.

El suyo es uno de tantos casos de familias golpeadas por la incertidumbre tras el veto migratorio firmado por el presidente Trump y que en la práctica prohibía la entrada al país de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana.

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Las dos familias, a su llegadas al Aeropuerto Internacional de Dulles, en Washington. ( Jessica Schulberg / Twitter)

Según cuenta el Huffington Post tanto Tareq Aqel Mohammed Aziz y su hermano Ammar Aqel Mohammed Aziz, de 19 y 21 años, como el matrimonio formado por Ebrahim Abdo Ali Al-Murisi y Tahani Ali Ahmed Al Zubairi, junto con sus cinco hijos de entre tres y 14 años salieron el mismo día de Yibuti, un pequeño país ubicado en el cuerno de África. De allí viajaron a Etiopía, y de Etiopía a Irlanda con destino final a Estados Unidos.

Cuando por fin llegaron a suelo estadounidense el pasado 28 de enero nunca pudieron atravesar la frontera: tuvieron la mala suerte de que horas después de iniciar su viaje intercontinental el presidente Trump estampaba su firma en el polémico veto. Sus visados fueron cancelados. Y les obligaron a firmar documentos que no entendían.

Su frustración y la de los amigos y familiares que les esperaban en el aeropuerto fue inmensa.

El padre de los hermanos Aziz, Aquel, residente en Michigan desde 2001, llevaba año y medio tramitando los visados de sus dos hijos. Quería que vinieran a vivir con él, lejos de la guerra y con la posibilidad de labrarse un futuro mejor.

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Tareq exhibe su visado con el sello 'cancelado' que le pusieron hace apenas unos días. ( Jessica Schulberg / Twitter)

‘Despegaron pensado que iba a ser el día más feliz de su vida. Cuando aterrizaron se convirtió en una pesadilla mayor de lo que nunca pudieron haber imaginado’, cuentan sus abogados al medio estadounidense.

Horas después de su accidentada llegada las dos familias tuvieron que embarcar de regreso a Etiopía. Pasaron días en el aeropuerto de Adís Abeba y aún tuvieron que continuar su periplo de vuelta a Yibuti en espera de mejores noticias de sus abogados. Todos los gastos, además, corrían de su cuenta y de las de sus familias.

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Las buenas noticias llegaron por fin tras la suspensión judicial del veto. Sus abogados les acuciaron a aprovechar el limbo actual en medio de la batalla entre la Casa Blanca y los jueces en Estados Unidos. Ahora o quizás nunca.

El pasado lunes Aqel esperaba sus hijos en el aeropuerto todavía incrédulo. Temía que nunca llegaría a verlos. Cuando por fin cruzaron la frontera no podía contener la emoción.

“Estoy tan feliz, tan contento. Esto es América. América es para todo el mundo”.

Los hermanos Aziz viajarán ahora junto con su padre a Flint, Michigan, donde continuarán sus estudios.

Los Al-Musir, por su parte, se dirigen a Richmond, California, donde vive el padre de Ebrahim, quien durante 15 años les ha estado insistiendo para que viniesen a vivir a Estados Unidos. La crudeza de la guerra les hizo tomar finalmente la decisión después de años de dudas.

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A pesar de las dificultades iniciales unos y otro se sienten agradecidos y aliviados por haber podido cambiar de vida y miran ahora al futuro con esperanza.