Una silla para Silicon Valley en el gobierno Trump

Las relaciones entre Trump y la ‘meca’ de la innovación y la tecnología fueron tensas, muy tensas, durante la campaña. Pero la victoria electoral del magnate ha obligado a las partes a entenderse y ha supuesto un giro. Ahora algunas de sus grandes figuras asesorarán al presidente

por Tu otro diario /


“Vamos a hacer que Apple produzca sus malditos ordenadores y sus cosas en este país”.

Son declaraciones el próximo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, hace apenas un año y a Silicon Valley no le hicieron ninguna gracia. Ni estas ni otras tantas similares en las que, durante la campaña, ha amenazado al sector con aranceles, medidas proteccionistas y acusaciones de falta de patriotismo.

Timothy A. Clary / AFP / Getty Images

Líderes de la industria tecnológica de Estados Unidos durante su reunión con Trump el pasado mes de diciembre. (Timothy A. Clary / AFP / Getty Images)

Y es que no solo es Apple quien fabrica la mayoría de sus dispositvos y componentes en China. Y tampoco ha sido la única firma en despreciar abiertamente a Trump: 150 ejecutivos, entre ellos el cofundador de Apple, Steve Wozniak, y el de Twitter, Evan Williams, llegaron a publicar una carta abierta en al que dijeron que una eventual victoria electoral sería un desastre.

"Hemos escuchado a Donald Trump en el último año y hemos llegado a esta conclusión: Trump sería un desastre para la innovación. Su visión se opone al intercambio abierto de ideas, la libre circulación de personas y el compromiso productivo con el mundo exterior, que es crítico para nuestra economía y que constituye la base de la innovación y el crecimiento", decía el escrito.

Pero a la fuerza ahorcan y la realidad electoral es incontestable. En esta nueva coyuntura ambas partes están condenadas a entenderse y han demostrado que están dispuestas hacerlo.

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La primera prueba fue la reunión del pasado 14 de diciembre en la Torre Trump con grandes directivos, entre ellos Jeff Bezzos (Amazon), Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple), Larry Page (Google), Sheryl Sanberg (Facebook) o Brian Krzanich (Intel).

Trump sabe que necesita a las grandes empresas de su lado para cumplir su promesa de crear empleo y, al mismo tiempo, trata de conquistarlos con una tentadora oferta: las rebajas fiscales.

Las compañías, por su parte, saben que no pueden mantener una relación tan tirante con quien ya es, de facto, el próximo presidente de los Estados Unidos. Y están ansiosos por escuichar sus propuestas.

UN NUEVO CONSEJO ASESOR

La otra prueba de la voluntad del presidente de enterrar el hacha de guerra ha sido la creación de un nuevo consejo asesor, el Foro Estratégico y de Políticas (Strategic and Policy Forum) que reunirá a directivos de grandes empresas con el presidente de forma periódica.

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A él se han sumado ya directivos como Elon Musk, CEO de Tesla y Space X, además de Travis Kalanick, CEO de Uber, Ginni Rommetty, Ceo de IBM, e Indra Nooyi, CEO de Pepsi.

El presidente del grupo será Steve Schwarzman, de Blackstone, y su función es orientar a Donald Trump en materia económica y de empleo.
Se espera que su primera reunión se produzca a principios de febrero, poco después de la proclamación de Trump.