Pilar Jericó, experta en liderazgo: 'Lo que nos hace poderosos es aceptarnos como realmente somos'

-"Hay que intentar relativizar las cosas porque cuando uno relativiza lo que vive empieza a afrontarlo con un mayor optimismo"

 

-"Todos tenemos un talento pero no tenemos talento para todo"

 

-"Es momento de empezar a mirar lo que tenemos y convertirlo en excelente"

 

 





“Busca la flecha de oro: descubre tu fortaleza interior”. Éste el título del curso de Kyudo (arte japonés de tiro con arco) al que se inscribe Claudia la protagonista de “Poderosamente frágiles” (Ed. Alienta), la primera novela de la experta en liderazgo empresarial Pilar Jericó. Una invitación que se hace extensible al lector, que poco a poco se va enredando en ese proceso, a veces doloroso y siempre terapéutico, del conocimiento de uno mismo.

 

A través de ese viaje, físico y emocional,  y a través de ese aprendizaje, Claudia una joven treinteañera que se encuentra en una situación personal y laboral al límite, comenzará a reconstruir su vida, la que tiene y la que desea tener. 

 

Pilar Jericó, socia consultora de Be-up, empresa especializada en proyectos de innovación y liderazgo; reconocida conferenciante internacional y autora de ensayos superventas como Héroes cotidianos o La nueva gestión del talento, debuta en la ficción con este libro donde los personajes son arqueros en busca de la felicidad.

 

- El título del libro, “Poderosamente frágiles”, parece que conlleva una contradicción. ¿Uno puede ser poderoso en su fragilidad?

El título se refiere a que el auténtico poder que todos tenemos surge cuando nos aceptamos al cien por cien, cuando aprendemos a querernos por lo que somos. Cuando aceptamos esa parte, aprendemos a conectar con el poder que todos tenemos.

 

La realidad es que pasamos mucho tiempo mostrando caras: siendo el más fuerte, el más culto, el más listo…pero en realidad esas caras son máscaras que vamos poniéndonos. Lo que realmente nos hace poderosos es cuando nos aceptamos y una parte de nosotros es frágil, es vulnerable.

 

 

- Los personajes de la novela deben trabajar para mostrar su talento, para potenciarlo. ¿Se puede decir que todo el mundo tiene un talento?

Totalmente, todos tenemos una fortaleza, todos hacemos algo bien, lo que pasa es que la educación en base a las fortalezas es algo escaso. Nos han educado más entorno a nuestras debilidades. Precisamente la clave está en todo lo contrario: todos tenemos un talento pero no tenemos talento para todo.

  

 

- Eva, la profesora del curso al que asiste la protagonista, les dice a sus alumnos: “Hay que sustituir el juzgar por el jugar”. ¿Qué significa?

Nos pasamos casi todo el tiempo haciendo juicios y desde esa posición estamos generando mucha frustración porque eso supone que ni nos aceptamos como somos ni aceptamos muchas de las cosas que nos ocurren.

 

La propuesta que hace Eva es: “dejémonos de tanto juicio y aprendamos a ser menos solemnes con la vida, aprendamos a divertirnos, a disfrutar más y a saber abordar los problemas desde un lado mucho más amable”. Eso es lo que significa “sustituir el juzgar por el jugar”, que en el fondo supone disfrutar con lo que tenemos. 

 

 

- "Nuestros problemas y frustraciones actúan como el viento nos pueden erosionar lentamente sin ser conscientes de ello", dice una de las protagonistas…

Ocurre en las parejas, ocurre en el trabajo…Un día te levantas y dices ¡ahí va, pero qué me ha pasado! A veces estamos más sujetos a esa erosión sutil, no se trata de una ruptura de golpe sino de una acción de laminar.

 

Por ejemplo, la crisis actual, la que estamos viviendo, es una crisis de erosión porque, aunque tuvimos un golpe fuerte al principio, cada día las noticias del dato de paro, la caída de PIB...,son como golpes que nos van dando uno tras otro.

 

 

- En este momento de crisis para muchos es complicado hacer aflorar la fortaleza y el talento. ¿Cómo podemos hacerlo?

Hay situaciones terribles, eso es así, pero tenemos que intentar relativizar las cosas porque cuando uno relativiza lo que vive empieza a afrontarlo con un mayor optimismo.

 

A veces cuando hemos perdido todo, tenemos la posibilidad de reinventarnos y de encontrar lugares nuevos de felicidad. Yo sé que esto es muy duro decirlo, pero yo misma he conocido a personas que tenían posiciones de mucho poder que han perdido. Cuando han sido capaces de superar ese desierto y de mirar atrás, piensan: “¡ahí va! soy capaz de encontrar felicidad a detalles y a cosas que antes no era capaz ni de verlas”.

 

Pero eso tiene que surgir, primero: teniendo una mirada mucho más amable de lo que tenemos y segundo: anclándote en tus fortalezas. Tienes que ser capaz de mirar hacia atrás y pensar en lo que has sido capaz de hacer en el pasado, si lo has hecho ¿cómo no vas a ser capaz de afrontar el futuro? 

 

 

- ¿La crisis actual nos puede enseñar algo?

Esta crisis nos está confrontando a una aceptación muy profunda de la realidad y a darnos cuenta que al final el pasado fue un espejismo. tenemos que asumir que esto es lo que hay y que sobre esto tenemos que construir.

 

Es muy importante la aceptación profunda de las cosas que no significa resignación. Tenemos que dejar de ser victimistas profesionales que en España somos muy dados a ello. Es momento de dejar de mirar lo que nos falta y empezar a mirar lo que tenemos y convertirlo en excelente.

 

 

- Usted es experta en liderazgo, ¿Cómo se forma a un líder?

Antes se han formado los líderes con una filosofía parecida a la del colegio: te hacen una evaluación de 360 grados, en la que se ve lo que dicen de ti los compañeros, el jefe, tus colaboradores…y te dicen “aquí estas mal, a ver si subes”. La idea es justo la contraria, se trata de decir: “¡qué bueno eres en esto, conviértete en excelente”. Es un cambio de mentalidad  

 

Además es uno por sí mismo el que va descubriendo en que puede llegar a convertirse. Esto es algo que es una revolución en el tema del desarrollo del liderazgo.

 

 

 - Volviendo a la novela, los sentidos (el gusto, el tacto…) están muy presentes a lo largo de todo el relato...

Sí, es volver a ver esa mirada apreciativa de las cosas, encontrar los regalos que nos ofrecen las sensaciones, los entornos…En definitiva, decir sí a la vida. Está muy vinculado a lo que estamos hablando de aceptar lo que hay y vivirlo con plenitud, con muchas más sencillez incluso.