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Lanzan una tarta a la Mona Lisa en el Louvre ante decenas de personas: ¿han dañado la obra de arte?

El atacante es un activista que iba en silla de ruedas, con la cara pintada de blanco y una peluca negra

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Tras el lanzamiento de tarta por un visistante

Un hombre ha lanzado una tarta a la Gioconda y argumenta que lo hace por el bien del planeta

© @pau.arts

El cuadro más famoso de Leonado Da Vinci es El retrato de Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo, más conocido como ‘La Gioconda’ o ‘Mona Lisa’ y este domingo lo han ‘atacado’. Un chico francés que se presenta como activista le ha lanzado un tartazo. El famoso retrato es una de las joyas del museo francés desde su llegada en 1797, con la Revolución Francesa.

El atacante, que recorría el museo en silla de ruedas, con la cara pintada de blanco y una peluca morena de media melena, lanzó un trozo de tarta sobre la obra de Da Vinci, que estaba siendo observada por centenares de visitantes en ese preciso instante, como es habitual. Éstos sacaron rápidamente sus móviles para inmortalizar el momento y cómo se veía el cuadro tras el tartazo.

The Louvre Museum Reopens To Public
El cuadro es una de las joyas del museo francés y recibe al día unas 28.000 visitas diarias ©GettyImages

Sorprendentemente, al parecer, la intención del atacante no era fruto de un delirio, sino que pretendía ser un acto de protesta y reivindicación para la protección del planeta y contra el cambio climático.

“Pensad en la Tierra, hay gente que está destruyendo el planeta. Pensad en el planeta; todos los artistas, pensad en el planeta. Por eso hice esto. Pensad en el planeta”, gritaba a los visitantes y sus cámaras el joven ya de pie, una vez finalizada su performance inicial, mientras los guardias de seguridad y los trabajadores del museo lo acompañaban a la salida.

Afortunadamente, la obra, que recibe una media de 28.000 visitas al día, no sufrió ningún daño, pues está protegida por un cristal a prueba de balas instalado hace décadas, después de que un hombre intentara robarla con una cuchilla afirmando estar enamorado de La Gioconda. Así, rápidamente el personal del Louvre se encargó de limpiar los restos de tarta esparcidos por el cristal.

Este no es el único ataque vandálico que ha sufrido la Monna Lisa: en 1956, el boliviano Ugo Ungaza le arrojó una piedra en una exhibición en el Louvre que destrozó la vitrina y desprendió un trozo de pigmento del codo izquierdo. Dieciocho años después, en 1974, una mujer le arrojó pintura roja en protesta por la falta de accesos al museo para personas discapacitadas. Hace 13 años, otra mujer arrojó una taza de cerámica adquirida en el propio Louvre, aunque estos dos últimos ataques y el reciente tartazo no han llegado a rozar el lienzo original del artista e intelecual florentino.