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Tiene 100 años y conduce todos los días para ir a trabajar: Walter Orthmann, el empleado más longevo del mundo

Ha entrado en el Guinness de los Récords porque lleva 84 años en la misma empresa

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El trabajador más longevo del mundo

Walter Orthmann, de 100 años, sigue trabajando y ya lleva 84 en la misma empresa

© @LucianoHangBr

Walter Orthmann es admirado por su tesón. Con 100 años de edad, este brasileño acaba de entrar en el Libro Guinness de los Récords por llevar 84 trabajando en la misma empresa. Sí, trabajando. Walter continúa trabajando tras haber cumplido un siglo de vida. Y cada día acude a su puesto conduciendo él mismo su coche.

El trabajador más longevo del mundo
Walter empezó a trabajar como peón a los 16 años y ahora, con 100, es director de ventas ©@gwr_es

Podría ser un ejemplo a seguir si no fuera porque la mayoría no quiere seguir sus pasos. No, al menos, en lo que a trabajo se refiere, en medio de una lucha social en muchos países por evitar que se alargue la jubilación más allá de los 65 años… Aunque llegar a los 100 no solo con la salud, sino también con la vitalidad de Orthmann, es el sueño de todos los mortales.

Por supuesto, se cuida físicamente: no toma azúcar, sal ni bebidas gaseosas y evita comer alimentos grasos. A eso, sin duda, hay que añadir que mantiene cuerpo y mente activos. Su secreto es simple: “Haz lo que te gusta y aléjate de la comida basura”, ha afirmado contundente a los medios locales.

Walter empezó a trabajar en RenauxView, una planta productora de tejidos situada en Brusque (Brasil) cuando tan solo tenía 16 años. Su primer puesto fue como peón; después pasó al departamento de administración y actualmente es el director de ventas. A la vez que ascendía laboralmente, se ha ido adaptando a los tiempos y ahora mismo realiza sus funciones con la tablet y el ordenador, con total soltura.

Para permanecer y crecer tanto tiempo en una misma empresa, no sirve con “hacer cualquier trabajo y decir que estás trabajando, eso no funciona”, asegura. “No vas a poder aguantar”. La clave está, según él, en que “te tiene que gustar trabajar”. “Yo empecé a trabajar con esa voluntad y espíritu de lucha”. Eso ha sido el impulso que toda su vida y lo que le ha llevado a estar donde está.

Se podría resumir, por tanto, que el secreto de su envidiada longevidad es mens sana in corpore sano, sin olvidar en ningún momento disfrutar de lo que se hace. Parece simple; ahora solo hay que proponerse llevarlo a cabo para ser como él...