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¡Emocionante! El instituto entero da una sorpresa al profesor de Filosofía tras su última clase antes de jubilarse

Los pasillos, las escaleras... alumnos y profesores se reúnen para despedirle como merece (y es casi imposible evitar las lágrimas)

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Profesor de Filosofía

Alumnos y profesores despedían por sorpresa a este profesor de historia en los pasillos del centro, tras tres décadas de profesión

© Captura de pantalla de Teleberri, de ETB

Que en tu último día de trabajo recibas la ovación de decenas de personas que han compartido horas contigo es una de las mejores maneras de despedir toda una vida de trabajo. Este ha sido el caso de este profesor de Filosofía del instituto navarro Alaitz de Barañain.

Tras 33 años dedicado a la docencia, 29 de los cuales han sido en este centro, Koldo Ansa se despedía en abril de su faceta como profesor. Por ello, alumnos y profesores decidían endulzar sus últimas horas en el centro con una cálida ovación por los pasillos a su salida de clase en segundo de bachillerato. La ovación iba acompañada de vítores y abrazos de numerosos compañeros y alumnos, muchos de ellos visiblemente emocionados por la marcha de este docente.

El protagonista de esta historia era, sin duda, el más emocionando ante tal muestra de respeto y cariño. Mientras saludaba a alumnos que seguramente habían pasado por sus clases, no ocultaba tampoco sus gestos de asombro, constatando que todo el centro se había volcado en decirle adiós. Prueba del buen hacer de este profesor son sus declaraciones ofrecidas a Radio Euskadi, en las que decía entender que “los alumnos son lo mejor de todo este negocio, te dan todo lo que les das multiplicado por 10”.

Ahora, este gesto ha traspasado las parecedes del centro, pues Dani Álvarez lo ha compartido en esta red social, donde ya acumula casi 40.000 likes y centenares de reacciones. Allí, muchos usuarios elogiaban al profesor a pesar de no conocerlo, pues deducían por semejante despedida que debía ser un gran profesional.

“Qué bonito. Siempre hay profesores que te marcan, pero hasta este punto. Este señor debía ser un grandísimo profesor y una persona superior. Emocionante despedida, a lo grande.”

Si bien los buenos docentes no buscan reconocimientos ni aplausos, pues les basta con enseñar de la mejor manera que saben, es importante, en cualquier profesión, reconocer el trabajo vocacional y bien hecho. Gracias a este gesto, seguro que este profesor siempre recordará con una sonrisa su último día de trabajo.