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La conmovedora espera de Vaguito, el perro que acude cada día a buscar a su dueño, fallecido en el mar

Cada día acude a la playa en la que vio marchar a su mejor amigo humano, un marinero que perdió la vida mientras trabajaba

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Perro que espera a su dueño, un marinero fallecido en el mar

Vaguito espera día tras día a su dueño, un marinero que falleció en el mar hace tiempo

© @O19792

Jolie Mejía y su familia paseaban por la playa de Punta Negra, un distrito costero de la provincia de Lima (Perú), cuando se encontraron con un perro que miraba fijamente al mar, como esperando a que algo ocurriera o a que alguien llegara.

Perro que espera a su dueño, fallecido en el mar
El animal está alimentado y bien cuidado por los vecinos de la zona, conocedores de su historia ©@O19792

El perro llevaba collar, su pelaje estaba limpio y se le veía bien alimentado y cuidado. Además, se dejó acariciar por Mejía y su familia en seguida, no tenía miedo ni desconfiaba de los desconocidos. Tras unos cuantos mimos, el animal volvía a colocarse en posición de espera, mirando al mar. Pero pasaban los minutos y nadie llegaba.

Mejía y su familia lo entendieron todo cuando un vecino de la zona pasó y les contó que prácticamente todos los lugareños conocían al perro, que se llamaba Vaguito. Les explicó, según recoge el periódico argentino La Nación, que su dueño era un marinero que había fallecido hacía tiempo, quizá en el mar, cree Mejía, y desde entonces él lo esperaba en la orilla día tras día, sin desesperar o cansarse.

No obstante, lejos de quedar abandonado y desprotejido, los vecinos de la zona sentían un gran cariño por Vaguito, y por eso se encargaban de alimentarlo, limpiarlo, y proporcionarle atenciones médicas cuando lo necesitaba. Por ese motivo, Vaguito era manso y estaba en perfecto estado, acorde a su tamaño y edad.

Aunque la historia rompió el corazón de toda la familia, se quedaron tranquilos al saber que Vaguito tiene todas sus necesidades cubiertas y que, lamentablemente, lo único que le falta, su dueño, no volverá jamás. Así, tras un tiempo acariciando al animal, decidieron despedirse de él y de su mirada perdida hacía el enorme océano Pacífico.