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¡Una calle aterradora! El peculiar contrato que deben firmar los nuevos inquilinos… ante sucesos paranormales

Los vecinos están convencidos de que habita en ella un fantasma, por lo que avisan por escrito a todo el que quiera mudarse a una de sus viviendas

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Reino Unido

La calle Wingates Grove de Manchester esconde una leyenda de lo más aterradora

© GettyImages

Wingates Grove, lo que parece una apacible y corriente calle en Bolton (Manchester), esconde una leyenda que pone los pelos de punta. Los propios vecinos insisten en que desde hace casi 30 años un espíritu merodea por varias de las casas, atormentando a sus habitantes.

A tanto llega el miedo que sienten que, cada vez que alguien compra o alquila alguna de las viviendas, se les hace firmar un documento eximente de responsabilidad para poderse mudar, haciéndoles sabedores de los supuestos sucesos paranormales. El documento en cuestión es una especie de contrato en el que se especifica que no se puede hacer ningún tipo de magia negra en las casas. Algunos caseros, incluso, han llegado a prohibir el alquiler a familias con niños pequeños para evitar que estos se salten las normas.

Spiritualism
Algunos de los vecinos sienten auténtico terror ante una serie de hechos a los que no encuentran explicación ©GettyImages

Todo comenzó en 1993, cuando una familia empezó a experimentar las supuestas actividades paranormales en su vivienda: se decía que el hijo pequeño hablaba con un “hombrecillo” en su cuarto, o que una substancia grasienta, similar al aceite, descendía de las paredes.

Hasta tal punto llegó el miedo, que el ayuntamiento decidió invertenir, pero los operarios que acudieron a revisar las casas no pudieron determinar la causa de los misteriosos hechos. Por su parte, la única salida que la familia encontró fue hacer un exoricismo que, según ellos, hizo que cesara la actividad del espíritu... hasta 1999.

Ese año Laura, una vecina de 12 años recién llegada a la calle y que vivía a escasos metros de la casa de esa otra familia, habría comenzado a ver varios hechos inexplicables. Uno de los que ella, hoy ya una adulta, relata en The Mirror, es la del día que su hermano se cortó el pie con un cuadro acababa de caer de la pared; nada extraño si no fuera porque ese marco se sostenía sobre el suelo como si alguien lo sostuviera.

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Los nuevos inquilinos deben poner por escrito que no harán ningún tipo de magia en las viviendas ©GettyImages

Al parecer, la niña, desde que vio la casa por primera vez, sintió que estaba entrando “en el espacio personal de alguien”, por lo que imploró a su madre que no se mudaran. Pero esta no le hizo caso y en la actualidad, muchos años después de haberse mudado de esa vivienda, tiene episodios de ansiedad cuyo origen estaría, según ella, en lo que habría visto en ella.

La historia, desde luego, no puede ser más aterradora, pero los vecinos que ahora viven en la calle Wingates Grove no han visto nada extraño. Algunos, incluso, se sienten felices de habitar en un lugar con leyenda; entre ellos, Caron Walton, que se mudó hace más de una década, en 2006, a la casa en la que había vivido Laura.

Asegura que ella y su familia están “muy felices” en su hogar y que “le gusta bastante” que esconda esa peculiar historia porque es “un reclamo de venta”. “No he tenido problemas” en la casa, asegura. Y, además, “he tenido mascotas, como perros, y nunca se han asustado”.