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Mario Salcedo, ‘el hombre más feliz del mundo’: lleva 26 años viviendo en un crucero

Reconoce que se ha enamorado varias veces a bordo y que incluso se ha casado y divorciado en uno de estos viajes

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Crucerista profesional

Mario Salcedo se presenta a sí mismo como crucerista profesional tras másd e 20 años viviendo de crucero en crucero

© RoyalCaribbeanES

‘El hombre más feliz del mundo’. Así define a Mario Salcedo el mismísimo New York Times en un reportaje sobre su curioso modo de vida. Y no es para menos porque lleva nada menos que 26 años viajando por el mundo a bordo de cruceros, sin trabajar, y disfrutando de los placeres de estos lujosos hoteles marinos. Como no podía ser de otro modo, es un gran conocido por las grandes navieras. Ellos lo conocen como ‘Super Mario’. Motivos para llamarlo así tampoco les falta, puesto que es, con diferencia, el mejor cliente que han tenido.

Crucero
Salcedo solo volvió a vivir en tierra firme en 2020 a causa de la irrupción de la pandemia de coronavirus ©GettyImages

Salcedo es un cubano afincado en Miami que trabajó durante dos décadas en el competitivo mundo de las finanzas. Vivía para trabajar hasta que un buen día decidió disfrutar de unas vacaciones de desconexión total a bordo de un crucero: se sintió realmente feliz y supo que era eso lo que quería hacer el resto de su vida.

Dicho y hecho. En 1996 Mario lo dejó todo (trabajo, familia y amigos) en Miami y se dedicó a ser crucerista profesional. “La gente viene aquí para pasar sus vacaciones”, comenta en un documental ‘The happiest guy in the world’ (2018), de Lance Oppenheim. “Yo no, yo estoy aquí para vivir mi vida”. Y de esta manera ha conseguido lo que el común de los mortales ansía: olvidarse de la hipoteca, de limpiar, de sacar la basura… En los cruceros se lo dan todo hecho, solo disfruta: “He quitado de mi vida todas esas tareas y ahora tengo todo el tiempo del mundo para hacer lo que quiero hacer”, dice con total franqueza.

No es un viajero cualquiera y tampoco hace lo mismo que los demás: suele huir de las excursiones multitudinarias y, cuando baja del barco en los lugares en los que este hace escala, recorre por su cuenta la zona, si bien casi siempre prefiere disfrutar de los lujosos servicios que hay a bordo.

Es de suponer que en su época en el mundo de las finanzas ganó tanto dinero que ahora puede invertirlo de este modo… Su libertad es ahora absoluta. Incluso se siente satisfecho de no tener tampoco ningún tipo de atadura a otra persona, algo que él ha elegido: si hubiera querido tener una pareja e hijos, “no estaría aquí”, asegura.

Reconoce, eso sí, que se ha enamorado muchas veces a bordo de un barco y que incluso en una ocasión se casó y se divorció en lo que duró un crucero. Quizás la segunda en discordia contaba con que bajaría a tierra firme por ella… No lo hizo. La única vez que se vio obligado a regresar a casa fue por la irrupción de la pandemia.

Para él fue como si se hubiera parado el tiempo: “Ha sido el año y medio más difícil de mi vida”, confiesa en una entrevista a Royal News Latinoamérica. “Para mí fue devastador”. Cuando el pasado mes de julio pudo regresar y subir de nuevo a bordo, sentía que estaba “en las nubes”: “Volvió mi vida, resucité”.