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Así cuida este anciano (desde hace 30 años) a los animales enfermos del ‘zoo más solitario del mundo’

A ellos destina lo poco que gana con su pequeña pensión y se niega a cerrar el recinto porque los ejemplares que alberga no tendrían a dónde ir

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El zoo más solitario del mundo

La mayoría de los animales a los que acoge en su peculiar zoo Luo Yingjiu estaban destinados a ser sacrificados por tener malformaciones o enfermedades

© GettyImages

Todo comenzó de manera casual y por un profundo respeto y amor a los animales. En la década de los 80, Luo Yingjiu, de la provincia china de Hubei, recogía de las calles o del campo ejemplares que veía en mal estado y también compraba aquellos que estaban encerrados en jaulas o destinados a ser sacrificados por tener deformidades o algún miembro amputado o por estar enfermos. Así, poco a poco se fue haciendo con tal cantidad de animales que se vio desbordado.

Aunque devolvía a la naturaleza a aquellos que lograba curar, otros muchos tenían que seguir en su casa, lo que pronto suscitó las quejas de los vecinos, que veían que el gesto altruista de Yingjiu empezaba a suponer un problema de seguridad, así como de higiene. Avisaron a las autoridades pertinentes, que tomaron medidas de inmediato.

Afortunadamente, en lugar de multarle o de amonestarle, lo que hicieron fue ayudarle a seguir con su cometido, pero con las condiciones de salubridad y de mantenimiento adecuadas. De este modo, le dieron todas las facilidades del mundo para crear un pequeño zoo en el Parque Forestal de la Montaña Phoenix.

Luo Yingjiu
Luo Yingjiu lleva 30 años cuidando a sus animales en el zoo que él mismo creó y que hoy en día apenas tiene ingresos ©子牙童趣微观视角

Para colaborar con el bonito proyecto de su vecino, los habitantes del pueblo acudían a visitar el peculiar zoológico, pagando por la entrada lo que al cambio actual vendría a ser aproximadamente un euro. Allí, verían animales en un estado muy diferente a los que se encuentran en cualquier otro zoo del mundo: lo mismo se topaban con un león al que se le había caído el pelo de su característica melena que un tigre sin cola, pero felices, eso sí, gracias a los cuidados de su legítimo propietario.

Más allá de los habitantes de la zona, nadie más acude a las instalaciones y ni siquiera ellos son ya suficientes, puesto que, una vez pasada la ayuda inicial, apenas recibe visitantes (ahora tiene de media un visitante al día). Por eso, al de Yingjiu lo llaman también ‘el zoo más solitario del mundo’. A pesar de las dificultades y de que no tiene lo recursos suficientes, el protagonista de esta historia no desfallece.

A sus 81 años, sigue al pie del cañón y acude cada día a dar a sus animales los cuidados que necesitan. Con 3.000 yuanes (unos 430 euros) al mes de pensión, les compra comida y afronta los gastos de mantenimiento del recinto, haciendo caso omiso a quienes le recomiendan que cierre. “No es solo un zoológico, sino que proporciona un hábitat a estos animales”, explica Luo Yingjiu a los medios locales. “Si cerrara, ¿dónde irían?”, se pregunta. “Ni siquiera pueden sobrevivir solos en la naturaleza”.