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Una pareja que asegura no haber discutido ni una sola vez en 30 años revela los secretos de su matrimonio

Hannah y Blair Keeley, de 53 años, son padres de 7 hijos y han admitido que nunca se van a dormir enfadados

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Una pareja celebrando su boda

Han señalado que el lenguaje corporal es muy importante en una discusión de pareja

© GettyImages

En una época en la que los amores son cada vez más efímeros y hasta las relaciones más sólidas se tambalean encontrar una pareja que asegure no haber discutido durante sus 30 años de matrimonio parece casi un milagro. Hannah y Blair Keeley, de 53 años y residentes en Virginia, Estados Unidos, han desvelado algunos de los secretos de su feliz relación.

A pesar de que ambos admitieron haberse enfadado entre ellos en determinadas ocasiones, atribuyeron a su buena comunicación y a sus continuos diálogos que esas confrontaciones no se convirtieran en peleas en toda regla. “Las relaciones son una habilidad, no un regalo”, afirman a Fox News Hannah y Blair, quienes son padres de 7 hijos . “Nuestros padres tienen relaciones saludables desde hace mucho tiempo, así que aprendimos qué hacer y qué no hacer, observándolos” añaden.

El matrimonio se conoció durante su primer año de universidad en 1986 aunque no empezaron a salir hasta tres años después. Los conectaron muy bien desde el primer momento, pero se vieron obligados a mantener una relación a distancia después de terminar la universidad ya que Hannah se marchó a Columbia, Carolina del Sur, para estudiar un posgrado y Blair se fue a trabajar para una agencia de noticias en Arabia Saudita. Ese verano se mantuvieron en contacto escribiéndose cartas. Más tarde volvieron a reunirse y acabaron dándose el ‘sí,quiero’ en 21 de diciembre de 1991.

Hannah, profesora, y Blair, especializado en marketing, como hemos mencionado anteriormente, tuvieron siete hijos e incluso bajo el estrés de ser dos padres trabajadores nunca levantaron la voz. “Gritas y gritas al objetivo más fácil disponible: tu cónyuge“, dijo la pareja, que cree que ese tipo de comportamiento es similar al de un niño que tiene una rabieta.

Ellos ven su matrimonio como una “asociación de poder” y en lugar de mantener un enfrentamiento, tratan de “luchar desde el mismo bando”. Es por ello que cada vez que los Keeley se enfadan, comparten sus sentimientos, expectativas y cualquier pensamiento interno que se les pase por la cabeza en lugar de pelear.

El lenguaje corporal también es importante para la pareja, que recomienda fijarse en la posición del cuerpo de la otra persona y escuchar sin interrupción. Además señalan que lo ideal es evitar ciertas palabras categóricas cuando se discute, como por ejemplo la palabra ‘debería’ porque pensar que una pareja debe ser diferente es ‘discutir con la realidad’.

El matrimonio también acepta la vieja y conocida recomendación de que las parejas no deberían irse a la cama enfadadas porque el sueño promueve el fortalecimiento de los recuerdos débilmente codificados.