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El surrealista ‘sinpa’ masivo de 1.000 euros en un bar de Barcelona que no salió según lo planeado

Unos 30 jóvenes salieron corriendo… sin caer en la cuenta de que cuatro de sus amigos estaban en el aseo del establecimiento

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‘Sinpa’ masivo

Unos 30 jóvenes huyeron a toda velocidad para no pagar la cuenta en un restaurante de l’Ametlla del Vallés, en Barcelona, sin caer en la cuenta de que cuatro amigos estaban en el aseo del establecimiento

© GettyImages

Una treintena de jóvenes que quedan a comer en un restaurante de Barcelona. Nada de particular si no fuera porque planeaban irse sin pagar la cuenta que, a razón de 35 euros por menú, superaba los 1.000 euros. Una vez hubieron terminado de comer, postre incluido, pidieron al camarero que los invitasen a chupitos, momento que aprovecharon para salir corriendo e introducirse en sus coches. El plan, sin embargo, tenía algunos flecos porque… ¡cuatro amigos del grupo estaban en el baño del local en el momento de la huida!

Los camareros del establecimiento (situado en la localidad barcelonesa de l’Ametlla del Vallés), lógicamente, retuvieron a estas seis personas y llamaron a los mossos d’esquadra, por lo que se vieron acorralados y obligados a pagar. Eso sí, se negaban a hacer frente a los menús de los demás; solo querían aportar su parte. Por supuesto, los trabajadores del establecimiento les hicieron saber a los problemas legales que se podían enfrentar si no se pagaba la totalidad de la cuenta, por lo que finalmente llamaron al resto de la pandilla que, para evitar males mayores, les fueron enviando a través de Bizum los 35 euros que tocaba por cabeza y en una hora y media estaba resuelto el problema.

Afortunadamente, el bar cobró lo que le correspondía gracias al surrealista descuido de los ‘fugados’, pero “fue un susto tremendo”, tal y como reconoce Cándido Martínez, metre del restaurante, en una entrevista en el programa ‘Cuatro al día’, “porque 1.000 euros, estando como está la hostelería… pues se nos quedó cara de tontos”.

Barcelona
La consumición de cada joven era de 35 euros, por lo que la cuenta total superaba los 1.000 euros ©GettyImages

Apostillaba a continuación, entre risas, que “también se les quedó cara de tontos a los que se quedaban allí mientras los demás huían” porque fue visto y no visto: “En menos de un minuto estaban todos en los coches y salieron de ahí como si eso fuera un rally”. Un susto que, como bien dice Cándido, se quedó en una anécdota que recordarán durante mucho tiempo en el establecimiento y, a buen seguro, también la treintena de jóvenes que quisieron reírse de unos trabajadores y acabaron siendo ellos el objeto de la mofa.