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Un padre castiga a sus hijos sin internet y deja sin conexión a dos pueblos enteros

La lección que quería dar a los menores le ha salido demasiado cara al progenitor, que ahora se enfrenta a una multa de más de 30.000 euros

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Sin conexión a internet

Cada día, desde las doce de la noche hasta las tres de la madrugada, Messanges se quedaba sin servicio de telefonía e internet

© GettyImages

Messanges es una pequeña localidad ubicada en el suroeste de Francia que, de un tiempo a esta parte, vivía un extraño fenómeno cada noche: cuando el reloj marcaba la medianoche, los servicios de telefonía e internet dejaban de funcionar durante tres horas. Pasado ese tiempo todo volvía a la normalidad. La respuesta a este misterio la encontraron en un pueblo vecino.

El padre de una familia decidió comprar un bloqueador de señal para evitar que sus hijos se conectaran a internet por la noche y lograr que estos se fuesen a dormir a una hora razonable. Se trata de un dispositivo cuya misión es transmitir ondas de radio en la misma frecuencia que los dispositivos móviles (teléfonos, tablets…) para evitar que éstos se conecten a las torres de las teleoperadoras y reciban su señal.

Tras la pandemia, los niños pasaban demasiadas horas en las redes sociales y decidió darles una lección. Después de consultar varios foros en internet, decidió que un bloqueador era la mejor solución para acabar con estos excesos. El problema es que el modelo que compró era demasiado potente y dejaba sin red a su localidad y a otra cercana.

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La clave estaba en la potencia del bloqueador de señales: era tan fuerte que anulaba los servicios del pueblo vecino ©GettyImages

30.000 euros y seis meses de cárcel

¿Cómo llegaron hasta él? La operadora de la zona comenzó a tener constancia de un fallo que se repetía cada día en el mismo horario y se lo transmitió a la Agencia Nacional de Frecuencias de Francia (ANFR). Uno de los técnicos rastreó la interferencia hasta una casa en un pueblo vecino y denunció el uso del bloqueador.

La Fiscalía ha incautado el dispositivo y está investigando el delito porque en el país galo usar este tipo de dispositivos de interferencia es ilegal. La sanción asociada a esta infracción supone una multa económica de 30.000 euros y seis meses de cárcel, a lo que hay que sumar 450 euros más para sufragar los costes de intervención de la Agencia Nacional de Frecuencias.