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¡El profesor del año! Su épica respuesta a un alumno que le escribió durante una noche de fiesta

El universitario le mandó un email a las cuatro de la madrugada y le pedía que cambiara la fecha de entrega de un trabajo

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Correo electrónico

La respuesta estaba cargada de humor y era la que pocos se esperaban por parte del destinatario

© GettyImages

Los profesores suelen tener un amplio catálogo de excusas procedentes de las mentes de sus alumnas y alumnos. Muchas de ellas suelen tener un alto nivel de fantasía, pero en esta ocasión uno de ellos ha optado por ser sincero a la hora de confesar la razón por la que no iba a poder entregar el trabajo dentro del plazo establecido. La épica respuesta del docente le ha servido para ser catalogado por muchos como el “el mejor profesor de la historia”.

Sergio tenía un trabajo que entregar, pero no iba a llegar a tiempo. ¿La razón? Había salido de fiesta y, como le confesaba a Javier, su profesor, al día siguiente se iba a “levantar hecho pedazos” debido a la resaca. En medio de la noche pensó que sería buena idea hacer esta confesión al docente y, de paso, pedirle una ampliación de la fecha de entrega.

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El profesor accedió a su petición y la hizo extensible al resto de la clase para que todos estuvieran en igualdad de condiciones ©GettyImages

Un correo a las cuatro de la mañana

El correo electrónico fue enviado a las 03:58 de la mañana con una dudosa ortografía y gramática debido, probablemente, a los afectos del alcohol: “¿Me dejas entregarlo más tarde, por favor? Te quiero, Javi. El único profesor bueno que queda en esta Universidad”. Lo lógico es pensar que el docente no cambiaría el plazo y Sergio suspendería, pero no ha sido así: hubo un e-mail de respuesta en el que le comunicaba que toda la clase tendría más tiempo para cumplir con sus obligaciones.

Eso sí, el docente le comunica la noticia con un escrito cargado de humor y cierta nostalgia: “Parece que has tenido una buena noche. ¡Qué envidia! Me recuerda a cuando salíamos de ‘cubalibres’ en el pueblo”. E, incluso, se atreve a hacerle una divertida petición: “La próxima vez que me envíes un correo electrónico, envíame también una botella como la que tomaste anoche para así no acordarme mucho de este correo”.

La pregunta más curiosa

Sin embargo, lo más curioso no es el correo escrito de madrugada, las condiciones del alumno, su exaltación de la figura del docente o la respuesta del profesor. Una de las cosas que más llaman la atención es la inesperada pregunta que Sergio hace a Javier sobre la camisa que llevaba puesta en la última clase que tuvieron: “Está bien guapa y le quiero regalar una a mi padre”. Una duda que, de momento, se ha quedado sin réplica porque fue un regalo de su mujer y no sabía dónde la había comprado: eso sí, lo investigará para darle toda la información al respecto.