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Van Lang, el Tarzán de carne y hueso de nuestros días que nunca se adaptó a la civilización

Ha fallecido recientemente tras unos años viviendo en una gran ciudad, a la que regresó tras más de cuatro décadas aislado en la selva

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Estuvo 41 años viviendo en la selva, aislado de todo contacto humano

Van Lang era tan solo un bebé cuando se fue a vivir a la selva con su padre y ambos estuvieron aislados más de 40 años de todo contacto humano

© GettyImages

Historias de niños llamados popularmente ‘salvajes’ por haberse criado fuera cualquier tipo de sociedad humana se llevan documentando desde el siglo XVIII. En contra de lo que pueda parecer, no es cosa del pasado ni únicamente hace referencia a las aventuras de los primeros exploradores; ya entrado en el siglo XXI, sigue habiendo casos similares. Uno de los más conocidos de los últimos años es el de Van Lang, un hombre vietnamita que hoy tendría 52 años y que estuvo viviendo en la selva desde que era un bebé y hasta pasados los 40.

Fue su padre quien planificó la huida a ese lugar remoto. Eran tiempos de la Guerra de Vietnam y vio cómo un bombardeo en su casa acababa con la vida de su mujer y de dos de sus hijos, de modo que cogió al más pequeño y se escondió con él en lo más remoto de la selva, el único refugio seguro para ellos en ese momento. No fueron localizados hasta 41 años después, viviendo como cualquier animal del entorno, lejos de todo contacto humano y convencidos de que la contienda aún no había acabado.

El hermano mayor de Van, superviviente del bombardeo y criado con otros familiares, no dejó de buscarlos durante todo ese tiempo hasta que consiguió dar con ellos. Una vez localizados, intentó en varias ocasiones que volvieran a la ciudad con él, pero no querían. En la selva siguieron hasta que, en agosto de 2013, un grupo de personas que hacían una expedición por la zona los encontraron y avisaron a las autoridades, pensando que podían correr peligro.

Fueron devueltos a la civilización a la fuerza. Acogidos en casa del hermano de Van, les costó mucho adaptarse. Una de las cuestiones que más complicado les resultó fue la adquisición del lenguaje, especialmente a Van, que prácticamente no había hablado nunca antes en su vida.

Van Lang
El padre de Van huyó con él a la selva durante la Guerra de Vietnam, tras un bombardeo en su casa en el falleció gran parte de la familia ©docastaway

Álvaro Cerezo, un malagueño que ha fundado una compañía que ofrece viajes a islas desiertas, entabló amistad con él y, en 2017, dirigió un documental sobre la historia única de este vietnamita. En la cinta, Cerezo señalaba que no le gustaba “verlo viviendo en la civilización”. El motivo es que le preocupaba que “él y su cuerpo no pudieran manejar un cambio tan drástico”.

Lamentablemente, el emprendedor español no se equivocaba. El pasado mes de noviembre diagnosticaban a Van un cáncer de hígado por el que acabaría perdiendo la vida en septiembre. Tenía 52 años y comía muchos alimentos procesados y consumía alcohol. Antes de su triste final, Cerezo lo llevó de nuevo a la selva y allí la sonrisa iluminaba su rostro. “Era un niño pequeño con las habilidades de un sobrehumano”, sentencia, en unas declaraciones recogidas por El Comercio de Perú, Cerezo sobre Van Lang.