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Hablamos con La Pelo, la influencer más ‘salá’: ‘Mi familia sabía que la fama iba a llegar’

Nos cuenta que, de un día para otro, la gente comenzó a pararle por la calle y explica por qué se animo a ponerse ante las cámaras

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La Pelo comenzó haciendo vídeos para familiares y amigos y todos se reían siemrpe tanto que decidió abrirse un canal en YouTube

© La Pelo

Desde pequeña supo dar a conocer sus dotes como artista y lo mismo se subía a un escenario para bailar o para hacer una obra de teatro que acudía a un concurso de la tele. Por eso, la familia de La Pelo siempre tuvo claro que, “tarde o temprano”, llegaría la fama. Y así ha sido, aunque de manera muy diferente a la que se podrían haber imaginado hace unos años, cuando Internet y las redes no era lo que hoy son. La popularidad le llegó de la mano de YouTube a esta joven sevillana que prefiere no revelar su auténtico nombre y fue “de un día para otro”: la gente comenzó a pararle por la calle de repente gracias a sus vídeos en clave de humor.

Lo que la animó a ponerse delante de las cámaras de esta plataforma fueron las risas: con los vídeos amateurs que hacía para familiares y amigos, todos (ella la primera) “se jartaban de reír” -dice con su deje andaluz-, así que… ¿por qué no compartir sus ideas con más gente? En Tu Otro Diario hemos hablado con ella sobre sus inicios y sobre el día a día de la profesión que le hace feliz.

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La Pelo no revela públicamente cuál es su auténtico nombre ©La Pelo

¿Por qué nunca dices tu auténtico nombre?

Porque realmente nadie me llama por mi nombre. Hasta la gente de mi familia y mis amigos más cercanos, desde hace muchísimos años, antes de empezar con YouTube, he sido La Pelo. Entonces, no tiene mucho sentido que la gente me llame ahora por mi nombre cuando eso no lo ha hecho nadie nunca. Mi abuela me llama Pelito.

¿Cómo te presentas profesionalmente, como ‘influencer’?

La palabra influencer no me gusta mucho. Prefiero considerarme creadora de contenido. Tampoco soy youtuber porque también trabajo en otras redes sociales. Yo creo contenidos. La palabra influencer no me termina de gustar mucho, pero en parte también lo soy.

¿Has hecho amistad con alguno de tus seguidores?

La verdad es que sí. De hecho, con alguno de ellos he quedado incluso físicamente y ahora mismo súper amigos. Con la pandemia, hemos estado más distanciados, pero en su momento sí he conocido a bastantes seguidores que hoy en día son mis amigos.

¿Respondes a tus seguidores habitualmente?

Obviamente, a medida que crezco y hay más mensajes, cada vez es más complicado poder conocer más a todo el mundo, pero yo me quedo mucho con la foto de perfil que tienen ellos y ya sé quiénes son los que más me hablan, los que hablan más, con los que yo tengo más conversación. Es un poco locura, pero intento dentro de lo posible tener ese contacto cercano con ellos.

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Los padres y los abuelos de La Pelo aparecen a menudo en sus vídeos y sus seguidores también los paran a ellos por la calle ©La Pelo

¿Cómo diste el paso a empezar a crear contenidos en la redes sociales?

Antes de crearme este canal ya tenía otros en los que no se me veía a mí, sino solo mis manos y hacía manualidades y tal y la verdad es que me gustaba, pero hasta unos años después no fue cuando me puse delante de la cámara y empecé a mostrarme a mí misma.

Cada vez que editaba vídeos o hacía montajes con mis amigos, mi vídeo final se lo enseñaba a mi familia y se jartaban de reir, mis amigos se partían de risa, yo misma era la primera que me reía lo más grande… Yo decía, bueno, si esta gente se ríe con esto, quizás a otra gente también le haga gracia. Entonces me embarqué un poco… me atreví porque a mí y a mi entorno nos gustaba.

Una vez que firmas un contrato con una marca, ¿cómo elaboras el contenido?

Cuando es publicidad, tienes que poner un hashtag que lo indique. Hay otras opciones en las que los vídeos aparece que tienen contenido publicitario o hay veces que hasta nosotros mismos lo decimos. Se nota cuando es publicidad porque, cuando no hacemos publicidad, es lo primero que decimos: “Esto no es publi, ¿eh?”

En cuanto al contenido, las marcas nos dan una serie de características de ese producto y lo que quieren que se dé a conocer. Si tengo una barra de labios, por ejemplo, puede ser que no está testada en animales o que el color es tal… Ellos nos dan una pauta que es la que nosotros tenemos que seguir, pero sí que es verdad que nos dan libertad para que lo digamos con nuestras propias palabras y a nuestra manera, no como en televisión, que vas con un guion.

¿Qué es lo mejor que te ha dado esta profesión?

Lo primero que me llevo es que me dedico a lo que me gusta y, a parte, la libertad. Yo me considero artista; si yo ahora no estoy motivada, no puedo obligarme a crear un contenido para hacer reír y disfrutar a la gente porque a lo mejor en ese momento no me sale. A lo mejor me sale a las 3 de la mañana y, como yo soy mi propia jefa, tengo la libertad de hacer lo que quiera cuando quiero. Lo mismo puedo estar 24 horas seguidas trabajando, que me puedo tirar tres días simplemente pensando en ideas. Se amolda tanto a mi forma de ser que puedo sacarle el máximo provecho.

¿Y lo peor?

La balanza es muchísimo más positiva que negativa, pero sí que es verdad que en ciertos momentos de aglomeraciones o de fiestas, cuando hay mucha gente, te paran como locos. Ahora con las mascarillas no me reconocen tanto, pero al ser un personaje público, hay veces que estás en un restaurante comiendo y hay 30 personas mirándote… te cohíbe un poco. También es verdad que somos el espejo de mucha gente, entonces hay que tener cuidado con las cosas que se muestran para no influenciar a nadie en el mal sentido.

¿Y tu familia, qué te dice de tu profesión, de la popularidad?

Mi familia sabía que ese momento iba a llegar tarde o temprano porque yo siempre he hecho bailes aquí, teatro allá, vídeos, concursos en la tele… así que ellos sabían que tarde o temprano iba a acabar por algún lado. Fue un poco show porque, de un día para otro, la gente me paraba por la calle. Fue un cambio muy radical, pero ya acostumbrados. A mi madre, a mi padre, a mis abuelos… ya a todo el mundo le piden fotos y ellos tan normal.

¿Cómo te imaginas tu camino profesional dentro de diez años?

Si me preguntas de aquí a un mes, tampoco lo sé. Esto es una profesión que lo mismo mañana me sale una oferta y soy presentadora en la tele, que lo mismo no sale nada en dos meses, que lo mismo sigo igual con mi contenido, que lo mismo me da el venazo y digo ‘de aquí me voy a otro lado y hago otros vídeos de otras cosas”. Entre que la vida da muchas vueltas y mi cabeza también, no sé ni dónde voy a estar dentro de un mes, así que dentro de diez años ni se me pasa por la cabeza qué puede pasar.

¿Tienes amistad con otros ‘influencers’?

Sí, por ejemplo, de aquí de Sevilla o de Andalucía, que somos unos poquitos menos, antes de yo crearme el canal ya era fan de algunos de ellos o los seguía en redes sociales o hemos coincidido en eventos. Y la verdad es que sí, que con algunos sí que me llevo y hablamos y quedamos. No somos muchos los que tenemos esta profesión, así que está guay que, además de trabajo, podamos compartir ciertas cosas personales. Tengo trato con Pretty and olé, con Anabel moi, con Ismael Lemain, con Selena Millán… Lo mejor es que muchos somos fans mutuamente del contenido que creamos.