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Fallece Hermann Schreiber, el hombre que creía que los aplausos de las ocho eran para él y su armónica

Cada tarde salía al balcón de su casa, daba un pequeño recital de música y después se unía a la ovación

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Era conocido como el alemán de la armónica

Tanto él como su mujer sufrían alzhéimer y aunque Hermann había olvidado el español, no había perdido su habilidad musical

© Captura de Informativos Telecinco

Ha fallecido “el alemán de la armónica”, tal y como describen a Hermann Schreiber en su esquela. Este alemán, residente en Vigo, se hizo famoso durante los meses de cuarentena porque cada día, puntual, salía al balcón a toca su instrumento de viento a las ocho de la tarde. La enfermedad que padecía le hacía creer que aquellos aplausos eran para él y su actuación. Una historia que, incluso, inspiró un corto de animación.

Hermann Schreiber se ha marchado a los 81 años. Nació en Alemania y cuando tenía cinco años aprendió a tocar la armónica mientras su madre se dedicaba a elaborar mantequilla. Este hombre simpático y sensible vivía con su mujer, Teresa, en Galicia: ambos sufrían alzhéimer. Ella había perdido el habla y él había olvidado el español con el que tan bien se manejaba. Lo que sí permanecía en su memoria era su habilidad musical.

Era conocido como el alemán de la armónica
Su historia llegó hasta 23lunes, un estudio catalán que se inspiró en él para dar vida a un cortometraje de animación ©Youtube: 23lunes - Creative Animation Studio

El recital de las ocho

Tamara les cuidaba. Durante la cuarentena permaneció junto a ellos para mantenerlos a salvo del coronavirus: incluso dibujó un cartel en el que aparecía un hombre parecido a Hermann que le indicaba, en alemán, que debía lavarse las manos. No obstante, hizo algo más: sabiendo que la música era para él una fuente de felicidad, le hizo creer que los aplausos que llegaban cada día a las ocho eran para él.

La sanitaria se encargaba de preparar todo cada tarde y mientras los vecinos de Hermann agradecían la labor de los trabajadores que estaban luchando en primera línea, él tocaba la armónica para su público. Era en ese momento cuando el alemán sonreía y hasta se unía a la ovación en los últimos compases de aquellos aplausos.

Un cortometraje

Su historia llegó a las redes sociales y no tardó en expandirse. Así fue cómo llegó hasta 23lunes, un estudio catalán que se inspiró en Hermann Schreiber para dar vida a un cortometraje de animación. Una pequeña historia que nos muestra cómo se sentiría el alemán ante un teatro lleno de público al que le mostraba su amor por la música, una metáfora de lo que vivía desde su balcón que, además, incluía un homenaje a Tamara. Un corto “basado en una historia real de la pandemia” como aseguran sus creadores que ahora se ha convertido en un bonito recuerdo de Hermann.