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Zoe, la joven que se fue de fin de semana a una isla paradisíaca y, 18 meses después, sigue sin poder salir de allí

La chica se encuentra en Tonga, uno de los pocos lugares que no se ha visto afectado por el coronavirus

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Beach, Tonga Island's, Vava'U Group,

Tonga es uno de los pocos lugares en el mundo donde le virus no ha llegado

© GettyImages

La rápida expansión de la pandemia del coronavirus y las consecuentes medidas restrictivas y confinamientos pillaron de sorpresa a mucha gentes, a algunos les cogió navegando por el Atlántico y a otros en islas pequeñas y remotas. En este último caso es lo que le pasó a Zoe Stephens, una joven británica que decidió hacer una escapada de fin de semana a la isla de Tonga... y lo que se veía como un viaje muy corto acabó en 18 meses atrapada en este pequeño lugar del Pacífico Sur.

Era en marzo de 2020 y Zoe, de 27 años, se encontraba en Corea del Sur cuando China, país en el que llevaba trabajando durante dos años y medio, empezó a registrar más casos de coronavirus y cerró sus fronteras, tal y como relató a CNN. Así que ella en vez de volver optó por seguir viajando para no tener que pasar la cuarentena al regresar a China.

Su viaje le llevó primero a Fiji y luego a Tonga, donde iba a pasar solo el fin de semana, pero al llegar se dio cuenta de que el virus había alcanzado las islas paradisíacas del Pacífico Sur. De hecho, al aterrizar a Tongo le rechazaron su hospedaje en un albergue porque ella venía procedente de Fiji, donde ya había contagios. En poco tiempo Tongo también entró en confinamiento y Zoe no pudo salir.

Los vuelo dejaron de programarse y se pasó a un confinamiento duro. Desde entonces el país ha estado cerrado desde el año pasado a los extranjeros y Zoe lleva más de 18 meses atrapada allí. Un lugar que no ha conocido el virus ya que no han registrado los contagios y nunca han impuesto la mascarilla: “Probablemente soy una de las pocas personas en el mundo que nunca ha tenido que usar una mascarilla (...) No he usado una mascarilla durante toda esta pandemia. Creo que va a ser bastante raro ir a un mundo donde tanta gente las lleva”, relató.

Su vida en una isla, no tan idílica

A más de 16.000 kilómetros de su familia, en Reino Unido, Zoe ha estado viviendo y cuidando una casa en la playa que pertenece a una familia que no ha podido regresar a la isla por las restricciones. La joven llena sus días paseando a sus perros por las paradisíacas playas, haciendo remo, esnórquel o reuniéndose con sus amigos, así como estudiando ya que se ha apuntado a un master de comunicación internacional online. Se ha involucrado en varias iniciativas como organizar una maratón para recaudar fondos para una protectora de animales.

A pesar de todo esto ella misma confiesa que ha sido duro porque no tiene a sus amigos y familia cerca, además tampoco ha podido estar con estos últimos cuando su abuelo falleció por covid. “Simplemente me mantengo ocupada. Me divierto con amigos yendo a uno de los tres bares o comiendo en uno de los pocos restaurantes, algo así y luego regreso a casa. Es muy, muy aburrido”, confesó Zoe, quien cuando le cogió el confinamiento en Tonga apenas tenía pertenencias, solo unas pocas para pasar una escapada allí.

Zoe, quien ya está vacunada contra el coronavirus, mira con esperanza la posibilidad de retornar a Reino Unido a finales de agosto, aunque la isla sigue todavía cerrada.