1. home
  2. /En la red

Megan Clawson, la universitaria que vive en la emblemática Torre de Londres

Los altos alquileres de la capital inglesa le llevaron mudarse a la fortaleza junto a su padre, quien trabaja como guardián ceremonial del monumento

2 Minutos de lectura
Por TU OTRO DIARIO/ EDIZIONES
Vivienda

Alrededor de 40 familias viven en el que es uno de los lugares más turísticos de la capital inglesa

© GettyImages

Cuando Guillermo el Conquistador mandó construir la Torre de Londres allá por el año 1078 jamás hubiera podido imaginarse que se convertiría en la residencia habitual de una estudiante universitaria. Y es que mientras la mayoría de las personas tienen que comprar su entrada para acceder a este emblemático monumento, Megan Clawson, de 21 años, campa a sus anchas dentro de él. Concretamente Meghan habita una zona de la fortaleza que antiguamente fue utilizada como centro médico y lo hace junto a su padre quien trabaja como guardián ceremonial de la Torre, o lo que es lo mismo como Beefeater, como son popularmente conocidos en el país estos vigilantes, a quienes se les da derecho a alojamiento dentro el edificio.

Aunque anteriormente, Megan residía en un piso estudiantil en el centro de Londres, los altos precios de los alquileres le obligaron a regresar con su padre, quien no dudó en hacerle un hueco en sus particulares “aposentos” para que residiera junto a él. “Mi padre ha estado trabajando en la torre durante bastantes años y cuando me mudé a Londres para estudiar en la universidad, me di cuenta de que no tenía sentido continuar pagando un alquiler tan alto si podía vivir junto a él, así que decidí instalarme aquí en el 2020” ha declarado Megan, quien combina sus estudios como extra de cine y televisión.

La universitaria, quien comparte la torre con otras 40 familias que residen allí, ha admitido que se siente una verdadera privilegiada, pero que también residir en este tipo de monumentos tiene sus inconvenientes como tener que pedir permiso para salir de la fortaleza por la noche, o el hecho de que “tu casa”, al ser parte de la atracción turística, atraiga la mirada indiscreta de algunos visitantes.

“Puedo traer a mis amigos a casa , pero tienen que irse a una hora determinada. Además tienen que registrarse a la entrada y tienen que ir acompañados por las instalaciones en todo momento por motivos de seguridad” ha relatado Megan, quien ha admitido que cuando la torre está abierta al público se preocupa mucho de no asomarse a la ventana de su habitación para evitar ser fotografiada por los turistas.

Además de esto, la universitaria ha señalado que todo el mundo se muestra bastante incrédulo cuando les dice donde vive y que hasta cuando pide comida a domicilio, los repartidores le preguntan, con incertidumbre, si está segura que de que esa es la dirección correcta. “ Me cuesta mucho que me entreguen comida para llevar, ¡parece que no pueden entender qué edificio es!” afirma Megan, quien además de con su padre reside también con su perro, a quien saca a pasear por los alrededores de la fortaleza.