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Laurent Simons, el niño de 11 años que acaba de sacarse la carrera de Física con matrícula de honor

Terminó el Bachillerato a los 8 años y ya se ha matriculado en un Máster con el que completará su formación

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Altas capacidades

Laurent Simons, de 11 años y con un cociente intelectual de 130, acaba de graduarse en Física con nota media de sobresaliente

© GettyImages

Laurent Simons es un niño belga de altas capacidades al que los medios de comunicación siguen desde hace mucho tiempo por los increíbles logros que va alcanzando. En TU OTRO DIARIO hemos seguido su trayectoria, contando a nuestros lectores cada uno de esos retos: cuando terminó el Bachillerato con los 8 años y cuando se matriculó en la universidad para estudiar una ingeniería con 9. Su primer curso universitario, sin embargo, no salió como esperaba: tuvo que dejar sus estudios por desavenencias entre sus padres y el rectorado. Pero eso no le detuvo. Se matriculó en Física el año siguiente y… ¡en tan solo nueve meses ya ha terminado una carrera que en su país dura tres años!

Laurent Simons
Laurent lleva años acaparando la atención de medios de comunicación de todo el mundo por sus increíbles logros ©GettyImages

Lo más sorprendente es que, además, se ha graduado con honores. Ha tenido una nota media de nueve sobre diez, por lo que ha obtenido el reconocimiento ‘cum laude’ de la Universidad de Amberes. Todo un récord que para él no es más que la vía para alcanzar su sueño: elaborar órganos artificiales y “poder reemplazar tantas partes del cuerpo como sea posible” con el objetivo de ayudar a personas que carezcan de algún miembro o que necesiten un trasplante. El siguiente paso será un Máster que cursará en el mismo centro universitario y del que incluso ya ha completado algunas asignaturas.

Problemas con la primera universidad en la que se matriculó

Laurent se matriculó en ingeniería eléctrica en la Universidad de Eindhoven (TUE), en Holanda, en 2019, cuando tenía nueve años. Dado su coeficiente intelectual (de 130) y su increíble mérito al haber terminado a tan corta edad la educación secundaria y el bachillerato, el rectorado estructuró las clases personalizadas para este pequeño genio. Estaba todo organizado para que pudiera acabar la ingeniería en menos tiempo del estipulado, algo habitual en el centro para alumnos, por ejemplo, que desempeñan en paralelo una carrera deportiva profesional.

Todo eran alabanzas: “Es el estudiante más rápido que hemos tenido aquí”, decía entonces el director de su facultad, Sjoerd Hulshof. “No solo es hiperinteligente, sino también un niño muy comprensivo”. En pocos meses todo cambió. Unas semanas antes de la fecha estaba previsto que se graduase, el rectorado envió un correo a sus padres en el que se explicaba que los profesores tendrían que ajustar el horario de aprendizaje de Laurent para que se graduase a mediados de 2020, es decir, nueve meses después de lo que se había propuesto.

Altas capacidades
Laurent Simons, junto a sus padres, Lydia y Alexander Simons ©GettyImages

Fue un jarro de agua fría tanto para él como para sus padres, que estaban convencidos de que podía terminar la carrera sin problema según el plan inicial. La universidad argumentaba que el niño debía desarrollar ciertas habilidades requeridas en la fase final de esos estudios, como eran la “comprensión, la creatividad y el análisis crítico”. De lo contrario, habría supuesto “una presión excesiva” para él.

Los padres de Laurent no opinaban lo mismo y decidieron sacar a su hijo de ese centro. Acto seguido, entablaron conversaciones con universidades de diferentes países (sobre todo de Estados Unidos e Israel), pero finalmente se quedó en Bélgica, en la Universidad de Amberes, y se matriculó en Física. Dado el resultado, fue todo un acierto. Quién sabe si dentro de unos años damos otra noticia más sobre Laurent Simons, esta vez como el científico que logra un hito histórico en medicina con el desarrollo de órganos artificiales nunca antes visto.

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