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Esther, la chica que confeccionó su propio vestido de novia… ¡en el metro!

Como no tenía tiempo, aprovechó los trayectos diarios de ida y vuelta al trabajo durante nueve meses para coserlo con sus propias manos

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Diseñadora

Esther, que es diseñadora, tenía la ilusión de confeccionar ella misma su vestido de novia y lo hizo en el metro de Nueva York, en sus trayectos al trabajo

© Esther Andrews Bridal

Confeccionar tu propio vestido de novia… ¿en el metro? ¿Por qué no? Es lo que ha hecho Esther Andrews, una joven diseñadora que tenía la ilusión no solo de diseñar un traje tan especial, sino que también quería hacerlo con sus propias manos. El problema es que su larga jornada laboral en una empresa de Nueva York no le dejaba mucho tiempo, así que decidió aprovechar el poco que tenía. ¿Cómo? Pues eso, en sus trayectos diarios de ida y vuelta al trabajo. Estuvo dando puntadas cada día sentada en el asiento de un vagón nada menos que nueve meses y aun así lo terminó por los pelos, puesto que no fue hasta el día antes de la boda cuando dio por terminado el vestido.

Sin duda, una prenda más que especial, no solo por la dedicación y el amor puestos sobre ella (eso es lo más importante), sino también por lo original que es. Tal y como Esther lo había ideado, el vestido requería de más de 6 kilómetros de lana de Mohair, lo que se traduce en mucho trabajo (demasiado, quizás). Por eso lo que más hacía en sus viajes en el metro neoyorquino era tejer.

El vestido, plagado de volantes, es pura fantasía. Inspirado en una historia sobre un pirata espacial es, según ella misma dice, “alocado y divertido”, pero también “tierno y creativo”. Esther se casó hace ya unos meses, pero ha compartido ahora en TikTok un vídeo en el que cuenta la anécdota de cómo lo confeccionó y se ha hecho rápidamente viral. Entre las miles de personas que han comentado la publicación de la joven en la red social, su flamante marido: “Como ya sabréis, ¡soy el marido! Y si estáis pensando que soy afortunado, ni siquiera sabéis la mitad de la historia”.

Un comentario lleno de amor al que Esther le contestó con un “mi astronauta” y un icono de un corazón. La respuesta viene de que él se casó vestido de astronauta, traje que también confeccionó Esther y que tiene que ver, lógicamente, con esa fantasía del pirata espacial que, según los novios, se encontraba con un tomate en el espacio. El tomate, por si alguien lo dudaba, es ella. Por eso su vestido lleva cosidos decenas de pequeños tomatitos de lana.

Una pareja única que disfrutaron de su boda como nadie (literalmente). Si para toda pareja se trata del día más especial de sus vidas, para esta lo es aún más. Y aún hay mucho que contar. Esther ya ha avanzado que dedicará un post para explicar cómo confeccionó el traje de astronauta de su chico.