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¡Una pandilla adorable! Una niña, un perro y un gato crecen compartiendo juegos, trastadas y… mucho amor

Cuando ella era tan solo un bebé, los animales la cuidaban con mimo

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Por TU OTRO DIARIO/EDIZIONES
Perro y gato

Raven y Woodhouse ya tenían un vínculo muy especial desde hace años y se ha fortalecido con la llegada de la pequeña Penny a la familia

© El Campito Refugio

Desde que la pequeña Penny nació, las mascotas de la familia -Raven y Woodhouse, un perro Tamaskan y un gato mestizo, ambos de cinco años- han formado un vínculo muy especial. Los primeros meses de vida de la bebé, los animales ejercían de niñera y la cuidaban con gran mimo, observándola atentamente sin moverse y sirviéndole de almohada. En una estampa de lo más tierna, se les podía ver a los tres durmiendo juntos, casi abrazándose, en su casa de Lubbock (Texas, Estados Unidos).

A medida que la bebé iba creciendo, Raven y Woodhouse aguantaban las pequeñas trastadas de su amiga humana, que lo mismo los metía en una caja junto a sus bloques de construcción o los llenaba de lazos. Pero ahora que Penny ya tiene dos años, las trastadas se han acabado convirtiendo en juegos en común que los tres disfrutan enormemente. Por suerte, la madre de la niña, Christina Frazier, de 30 años, siempre está dispuesta a documentar y compartir ese vínculo que tienen en Instagram.

Antes de la llegada de Penny, Raven y Woodhouse ya tenía una unión muy especial y poco común entre perros y gatos. El primero en llegar a la familia fue Raven y, cuando sus dueños quisieron ampliar el número de mascotas, dejaron que fuera él el encargado de elegir de entre los gatos de un refugio a su futuro compañero. “Quería que fueran capaces de llevarse bien”, señala Christina en unas declaraciones recogidas por el portal peruano Mott. Por eso era tan importante para ella que Raven formara parte del proceso de adopción de la que iba a ser su segunda mascota.

Fue así como comenzó la peculiar amistad entre este perro y este gato que se han hecho mayores juntos, ya que Raven tenía tres meses y Woodhouse, nueve semanas cuando este se incorporó a la familia. Cinco meses después de ese primer encuentro, la pareja congenió a la perfección, tanto que su historia se dio a conocer en diferentes medios de comunicación como ejemplo de cómo animales de diferentes especies pueden llegar a forjar un vínculo de amistad tan especial.