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Este ciervo es cliente fijo de un bar asturiano desde que el dueño (aficionado a la caza) le salvó la vida

Es habitual ver al animal paseando con total libertad por el restaurante de su salvador, Aladino, dejando a clientes esporádicos más que sorprendidos

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Ciervo

El ciervo al que salvó Aladino no quiere irse de su lado y entra y sale con total naturalidad en su bar

© Les Praeres

Ir a un bar y encontrarte con un ciervo paseando por él como Pedro por su casa. Es lo que le ocurre a los clientes de Aladino, el dueño de un establecimiento hostelero en la sierra asturiana de Peñamayor en el que entra y sale cuando quiere Bambi, como bautizó al animal, que se ha convertido casi en su mascota. “Si es que cuando Asturias es paraíso natural...” comenta, con humor en sus redes sociales, uno de los últimos turistas que han pasado por el local. Pero la historia de Bami y Aladino va mucho más allá.

  

Aladino, de 51 años, era un gran adicionado a la caza hasta que un día se encontró en el monte a una cría de ciervo herida. “Encontré a ‘Bambi’ casi moribunda, tenía muchas heridas” y, al verla así “decidí acogerla y cuidarla”, explica a La Nueva España. “Me cambió la vida”, reconoce con franqueza. “Antes de tenerla cazaba habitualmente, pero desde que está conmigo he dejado de hacerlo”.

De aquello hace ya dos años y el hostelero asturiano no solo ha dejado de cazar, sino que ha entablado con Bambi una relación de respeto y afecto mutuos que sorprende a propios y a extraños. El animal está con Aladino por decisión propia, puesto que tiene todas las puertas abiertas, en plena pradera, para poder marcharse cuando quiera. Aun así, cuando lo hace, siempre vuelve. “Yo no veo bien tenerla atada, porque considero que para un animal, la libertad es un aspecto imprescindible, y más si se encuentra en su hábitat”, comenta el propietario del bar al citado medio. “No se quiere ir de aquí, aunque todos los días va a dar un paseo”. También cada vez que su amigo humano va al monte, Bambi va sin dudarlo detrás de él para disfrutar de su entorno natural.

Asturias
El bar de Aladino, ‘Les Praeres’, está situado en plena sierra de Peñamayor, en Asturias ©Bar Les Praeres

Cuando el animal regresa de sus pequeñas escapadas, entra en el establecimiento con total naturalidad. Es algo que los clientes “no se esperan”, dice Aladino, “ver a un ciervo en un bar paseando por todos lados mientras están comiendo y poder tocarlo con la palma de la mano”. Su presencia allí da lugar a multitud de anécdotas.

Una de las más recientes tuvo que ver con la audacia de Bambi para darse un buen banquete: llegaron cuatro turistas a bordo de un helicóptero para comer en el local y el resto de clientes salieron a ver cómo aterrizaba y quiénes eran los ocupantes. Cuando volvieron a sus mesas, el animal ya se lo había comido todo. Sin duda, “un bar único” (como dice Aladino), como única es también esta peculiar amistad entre un ciervo y un cazador cuyas vidas cambiaron radicalmente desde el momento en el que se conocieron.